Ensayo sobre la visión cilíndrica
“..divisadas las melonas, la visión se acota, se reduce, como viendo desde un periscopio o un cilindro, de ahí el nombre. En cuando está centrada la visión, ya nada importa. El sujeto se ve poseído, se le dota de una fuerza sobrehumana que es capaz de apartar a sus amigos de un manotazo si se interponen en la visión, la lengua se le hincha, sudando y babeando a mansalva, sus funciones motoras menguadas, el cerebro embotado. No se acuerda de qué estaba hablando o con quién, a partir de ése instante pasa a ser esclavo de los zepelines a los cuales adora y sigue, cual espiral hipnótica. Lo que se dice un zombie sexual. Sus amigos pueden ver que es una gorda, una petarda, o incluso un hombre, pero no pueden interceder de ninguna manera, el mal está hecho, no es culpa de nadie. Al día siguiente nadie dirá ” estaba borracho”, si no ” sucumbí a la visión cilíndrica”….”
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