El Clásico (Una temporada de borracheras, cap 3)

El tema empieza como casi siempre, me llama el buitre en un estado de excitación semejante a si hubiera estado usando la linterna y me suelta una pequeña diatriba : ” tú imbécil de mierda, van a venir a cenar el dummie y arancha y estas y roger y lupo y estos, vas a venir, o te vienes antes y echamos un pro y unos cubatas o qué coño pasa?” a lo que yo contesto lo que contesto siempre.

Al caer la tarde estamos Ronaldo y yo mano a mano jugando al pro y dando unos tragos ” y encima te he comprado la mierda esa de 7up de gays que bebes ahora”. Bien. Yo he acudido en la bicha y aporto una dote de 5 euros en un billete rastrero escondido en el bolsillo de mi vaquero. Ponemos un partido bueno, a diez minutos, y el buitre empieza a acosarme con sus faltas sin sentido, segadas traicioneras por detrás y patadas voladoras a través de la caja tonta. Cuando llevo el balón lo voy esquivando sutilmente, a la vez que lo pico ” dile a ese que no se caiga” “uy, mira a ver dónde tiene la cintura el defensa” y llega el momento que siempre llega. Pica y empieza a cometer faltas y a hincharse de tarjetas. Le voy metiendo goles mientras. Ya no sabe qué hacer, inquieto, se mueve como un bolo y me empuja físicamente mientras yo permanezco tranquilo, endosándole un gol tras otro, el hombre impasible. “Llevas ya la manita” le digo mientras encadenamos cubatas, llegamos al punto clave del partido donde él quiere que le expulsen al 5º jugador y se suspenda el partido, pero no se lo voy a poner fácil. Al final le meto DIEZ goles, ni uno, ni dos , ni tres. No está mal.

Tocan al timbre, va llegando la gente. El buitre abre, yo sigo a lo mío, un vodka7 detrás de otro. Son Sabela y Maite, las primeras. Llega Lepo. LLega Roger, Arancha y el Dummie y Diana, ya estamos todos. Yo sigo sentado, bebiendo, a la espera. Va creciendo el jaleo y la incertidumbre sobre dónde y qué vamos a comer, y algún iluminado piensa en un telealdea. Bien, enumeramos los bocadillos y se hace el encargo. LLegan los bocadillos. Hago desaparecer el mío, añadiendo sus grasas y proteínas a mi organismo como quien se pone unas gafas. El borra se queda atónito, lo he dejado en la cuneta. Alguien suelta un alarido” Joder Montón, ya te lo has comido” Asiento orgulloso mientras Roger me señala con el pulgar mientras dice ” Normal, con esos brazos….”

Pero seguimos bebiendo, ahora todos. Los ánimos se van caldeando, hay extraños cambios de asientos, como obedeciendo los designios de un gran imán, pero para faltar a la tradición éste no es Roger. Yo ya voy agarrando un pedo considerable, noto el terrible momento en que he de ir a mear, y eso siempre significa algo malo para mi estado de rectitud, y hoy además, que perderé el asiento. Pero seguimos, yo aguanto. Hay un momento en que Lupo se ve envuelto entre las cuatro mujeres, como en sus más tórridos sueños, y apela al ya clásico movimiento de alzar los brazos y ondearlos al viento como diciendo ” yo no soy, yo no voy a pagar, I´m coming!”. El buitre ha sacado la cámara de fotos y comienza a disparar a diestro y siniestro. En un momento sin determinar me veo gratamente rodeado por Sabela a mi izquierda y Diana a mi derecha, sentadas si no encima mía, casi. No sé viniendo a cuento de qué empezamos a hablar y yo me meto un poco con la de mi siniestra y se enfada e intentan huir, pero me muestro rápido y hábil y las retengo a ambas del abdomen….realmente estoy agusto y bien rodeado. Lepo o alguien por mi izquierda me da un golpe de lorza en el cubata y éste sale despedido y acaba en el vestuario de Sabela “Me has mojado toda entera, imbécil, me has mojado hasta las bragas!”, que se enfada más aún conmigo, y hace más fuerza para irse pero yo tengo un chorro de fuerza que ni Darth Vader… a todo esto mi mente abyecta se tuerce un poco y reacciona con pesadez a lo que acaba de oir “pero por dentro también, no? por dentro también , eh?….”…

El fotógrafo acaba en el suelo, su sitio natural y aparece Dani en escena, el ídolo de nuestro ídolo de masas, Roger. Éste lo pone siempre por las nubes, y los demás tíos aprovechamos ahora para que le sometan a examen el elenco de féminas del que disponemos en el piso. Cuando aparece por la puerta ninguna se calla nada, y empiezan a desmontar al Adonis como a un muñeco de trapo. Yo me río y lo paso en grande casi tanto como aquella noche en el Carmen con Borra, Roger y Dani cuando Roger se metía con Dani y Borra, Borra con Dani y Roger y Dani con Borra y Roger, y yo apuntaba todos los trapos sucios desde el suelo, muerto de risa. Hay momentos duros y bajos en los que incluso se meten en sus respectivos badoos y sacan sus más abyectas fotos en autoposes, descamisados, sacando morritos y haciendo méritos para ser el próximo Jesús Vázquez. Yo voy ya pedo rodado, y lo constato al ir a baño a mear definitivamente y ver mis ojos inyectados en sangre y la cara desencajadísima. Los ánimos se empiezan a desinflar, y el nombre de Mirror empieza a hacerse eco en todo el ambiente. Me siento y ahora están Maite y Arancha por ahí conmigo, un pobre títere… si me viera mi madre. La gente se empieza a levantar, yo sólo quiero beber… y me veo transportado y encerrado en contra de mi voluntad( o no?!) en la cocina de mi hombre Ronaldo, con una chica. Conociéndome, deben haberme apresado un grupo de SWATS previamente entrenado, pero oh no, oigo por el pasillo “Joder, es que todo lo tengo que hacer yo” de la garganta satisfecha del dueño de la casa. Ahora entiendo, ha sido mi amigo y sus hercúleos brazos cincelados en granito puro por el Gran Herrero los que me han arrastrado a la habitación más dulce de la casa. Por primera vez en la noche, demuestro que tengo una conversación inenarrable y empiezo una conversación de besugos con mi compañera de confinamiento que no va a ningún sitio, como si Zapatero y Rajoy se embarcasen en un debate sobre el estado de la nación hasta los ojos de eter. Bla bla bleh, conseguimos escapar y parece que enfilamos para la disco de la calle San Vicente.

” No estás bien para conducir la moto, llévate mi coche” me dice el Dummie. Ja, esto es lo más divertido, nos vemos en Mirror. Una abducción después nos vemos todos dentro haciendo el subnormal. Yo no había sacado dinero y mis 5 pavos se habían ido en el bocata, pero había entrado y tenía en mi mano un cubata tras otro, conforme lo acababa lo hacía estallar en el suelo, y detrás mía lo recogía un recogevasos, o recogetrozos, competente y servicial, escoltado por los seguridades que miraban atentos mi jugada. Ya habíamos perdido a Lupo, en una bomba de humo de manual, y ganado a Carlitos y alguien más. Poco importaba, yo iba a lo mío.

Se acerca Roger, con la cara desencajada, en el porte ya clásico de ” Terror en Bolsería”: El cuello girado, la boca abierta seductoramente, la nariz roja e hinchada y los ojos hinchados pero semicerrados, sulfurosos, toda la cara embotada y temblorosa a la vez. “Vente conmigo afuera y nos pegamos, tú que eres tan macho Montón, venga, peguémonesle”. Normalmente en bolsería suele suceder así, se pone cebollón a más no poder y me insta a que nos peguemos, amenazándome de que si no lo hago arremeterá contra cualquiera ” Y como no me defiendas luego te mato”. Así que empieza a empujarme hacia la salida, y yo me dejo querer. Salimos mientras pienso en cómo voy a solvertarlo esta vez, no tengo ganas de discutir, ni tampoco de pelear. Voy a ver si demuestro un poco de verborrea, si lo puedo aturdir con mi verbo demoledor, si puedo demostrar que hay algo en mí que es digno de oirse. Ya fuera aparece el buitre corriendo, con los pompones. “Venga Montón, pégatime, pégatime”. “Vaaamos, no seas maricón” me dice, empujándome.

Así que llega un momento en la vida de todo hombre que tiene que demostrar lo que vale, y cojo y le atizo un …. beso en toda la boca. “¿Qué haces, maricón de mierda?”, me dice Roger, con los ojos fuera de las órbitas, empujándome. Le beso otra vez, no pone resistencia, a la vez que le susurro: “Vamos al baño y me comes la polla”. La cara desencajada de Roger se arma de nuevo y una nube de dudas lo cubre como un halo místico. El tiempo se detiene. El Borra tampoco da crédito. “No me has oído Roger, vamos al baño y me la chupas, ¿ no es tu sueño?” . Pero Roger no está para responder, se queda petrificado, algo ha salido mal, o bien, y no tiene por dónde salir. Creo que esa noche fue la que acabó retozando en la puerta de la disco con una mujer gorda de 40 años, después de caerse los dos una cacho de hostia brutal y hacer breakdance en el suelo. Así que se me han brindado esta noche dos oportunidades para ver hasta dónde puedo piar, y las dos he fracasado estrepitósamente… pero bueno, hay más días que longanizas. O eso dicen.

Hay tiempo para un último cubata. ” No, no, vamos a cerrar” Sí sí, me lo ponen y chapan el garito. Afuera amenaza el sol con salir, subo a la moto y el mundo se me viene encima. He vuelto cientos de veces pedo a casa en moto, pero ésta es la peor, creo. Ya me duele la considerable cabeza muy considerablemente, y tanteo la posibilidad de parar y desayunar por la gran vía, pero la dejo atrás como los semáforos y el escaso tráfico de la mañana dominical, enfilo la pista de ademuz y me enfundo en mi ropa de cama.

Cuando me levanto, spidifen y chequear el banco por internet.

15-pago discoteca

8-pago discoteca

8-pago discoteca

8-pago discoteca

8-pago discoteca

8-pago discoteca

8-pago discoteca. El último, a las 7:51. Dispérsense.

Vuelta a Mogambo ( una temporada de borracheras, cap 2)

Tonto en un sábado, un sábado tonto, estaba yo tranquilamente en mi casa leyendo alguna mierda caduca, viendo la tv o jugando a la consola, la verdad es que no me acuerdo pero oigo el Love, Sex, American Express sonando en mi móvil. Lo cojo y es mi hombre buitre:

-Oye imbécil de mierda, ¿a que no te atreves a venirte a mi casa esta noche y ponernos a tope hasta morir porque sí?¿eh? ¿eh?

-¿y a mí por qué me preguntas esta mierda?- respondo. -¿Cenamos ahí, ceno aquí o cómo coño hacemos?

Así que me ducho y me preparo para ir a la contienda, cojo la moto y enfilo para Benicalap, el Bronx del Túria. Aparco debajo de casa del buitre, en la puerta del chino, y subo saltando los dos tramos de escaleras.

-Lupo ha dicho que cena y viene. Carlitos viene también después de cenar, y Miguel. He preparado una selección de películas para vuestro deleite, hay un montón de vodka.

Joder, así me gusta. Empezamos con los cubatas mientras esperamos al resto. No me acuerdo de en qué orden llegan, pero sí cuál es la diferencia abismal entre los que van a morir esta noche, y los que ya están muertos. Carlitos está recién operado de apendicitis, bastante de bajón y Miguel pone bastantes reticencias a beber. Se van sucediendo los cubatas, y empiezan las películas: Agárralo como puedas en sus difernetes versiones, comentadas por Ronaldo, debe haberlas visto 70 veces cada una. Se va mojando el parqué, los vasos se caen, las botellas van cayendo, las tripas se relajan y las caras se embotan. Carlos y Miguel no beben, de hecho el último se duerme y yo hago fotos. No parece que vaya a dar mucho de sí la noche. Se acaban las pelis y llega el momento de poner el episodio del gas de la pareja basura.. Los tres mosqueteros llevamos ya dos botellas pasadas de litro, se van las dos bajas y vemos cerca el final. Parece otra noche en la que lo hemos dado todo bebiendo para abrazar la almohada, como esos que se lesionan entrenando, hemos llevado el alcohol al límite, y ya ni la tele nos mueve, estamos en ese especie de nirvana que te deja atontado e inerme. Pero de pronto suena de nuevo el Love, Sex, American Expres….

Yo llevaba un tiempo hablando con una chica por internet, nos teníamos años en el msn pero hasta hacía unos meses no habíamos empezado a hablar, exponencialmente, y llevábamos unas semanas queriendo quedar para ponernos cara y eso. Yo le había advertido que era un tío super soso, antipático, y sabía que si quedábamos a tomar algo no volveríamos a quedar. Ella me decía que ya no salía de fiesta casi, a lo que yo le respondía ” yo siempre, cuando quieras salir llámame”, y aquí estaba la llamada.

-¿Qué haces? ¿dónde estás? ¿sales?

Mis dos neuronas empiezan a rebotar una contra la otra y busco inspiración en la estancia que me rodea, Lepo está echando espumilla por la boca y sus ojos amenazan con cerrarse y empezar a roncar, y el buitre está ya en el suelo con la tripa fuera y me lanza miradas desprovistas de inteligencia, suplicando una muerte digna. “Mogambo, mogambo, mogambo” Acierto a decir. “¿Sabes dónde es?”.

-¿Es lo de la calle de la sangre, donde se pagan las multas no? ahá. Vale, nos vemos allí.

-Escuchad basuras, nos vamos a mogambo- Rujo.

Ya los he jodido. La última vez que dije de ir a mogambo yendo perjudicadísimo ni llegamos a entrar, era la noche de la ruleta y hubo cadáveres y destrucción por doquier. Y otra también la mitad ni llegó a entrar, acabamos dentro los tres magníficos mientras los otros se iban al hospital, y nos quedamos persiguiendo a una rubia enana que refulgía en mi mente, dándole besos en la cabeza mientras nos pegaba puñetazos en las lorzas. Y eso por no hablar de LA NOCHE, en la que no llegué a entrar yo ni viví, pero que fue la mejor. Pero bueno, siempre tienes la espina de triunfar donde has fracasado, de sobrevivir donde has fallado tantas veces, y si no, qué coño, para el espectáculo lamentable que vamos a dar, mejor que sea entre maricas y transexuales, camioneras y amanerados que no entre cíclopes de postureo de cualquier club de moda. Y es que parece que no, pero el ser humano resulta instintiva y atávicamente un superviviente.

Así que nos vamos para el centro, el buitre no va a sacar el car así que prefiere irse con Lepo poniendo a prueba la potencia de su ciclomotor. Los veo avanzar y ganar metros lastimosamente, como abrazados por una gravedad y un rozamiento extra mientras compruebo que me he dejado las llaves de mi moto arriba en casa de Ronaldo. A lo lamentable de su partida se une lo triste de mi impotencia de empezar a ladrar y saltar para que pare el convoy que se aleja a cámara lenta y tambaleándose. Saco mi ladrillo y empiezo a telefonearlos, pero es inútil. Cuando alcanzan un semáforo o algo peor me oyen y vuelven hacia mi con la misma velocidad. Bien. La recojo y salimos ahora los dos velociclos con precaución, sabiéndonos perdedores en un supuesto cruce y persecución policial, un par de tres merluzas bien cocidas por el centro de Valencia dándolo todo. LLegamos al centro y claro, cada uno ha de ir a su trsite banco a sacar los cuartos. Me llega un sms. El número tal le ha llamado mientras usted tenía el móvil apagado. Yo no apago el móvil jamás pero debe haberse quedado sin cobertura mientras veníamos del Bronx. Uf, va a creerse que he pasado de ella o me lo he pensado dos veces. Sacamos pasta. Me llega otro sms: “Oye que si no vas a venir me voy, me estoy acabando el cubata”. Ahora sí, bajamos a La Room, antigua mogambo, como Dante bajaba a los mismos infiernos de la locura en la divina comedia. Pero más pedos. Lepo hace el viejo truco de pedir una de las baratas pero no cuela, chapamos y nos metemos al antro. Hace poco lo reformaros e intentaron hacer limpieza de gente y fama, pero si Puzzle tardó más de 20 años en quitarse el Sanbenito Mogambo no iba a ser menos. Aparece mi amiga entre la multitud, otra cosa no, pero debe ser fácil localizarnos, ajajajaja. Nos presentamos y se la presento a estos, parece que ella no va ciega pero eso va a cambiar. Pedimos unos cuantos cubatas más y hablamos algo. Decidimos salir fuera a beber más, hemos traido restos. Pasa la policía y nos crecemos, ahora yendo andando. Les inrepamos y decimos de todo, calvos cabrones, que enciendan las luces… nos miran y deciden que no valemos la pena. Aparece una pava y el borra empieza a hablar gritando de ella con su gran técnica y calro, la pava se gira, Borra se declara a su hermana y la chica nos hace una foto. Hay un lapso y alguien habla de Roger. Pasa un minuto y Roger está intentando aparcar, no lo consigue. Deja el coche cruzado y sale con su mejor chandal, asculla algo y desaparece. Un espejismo. Necesitamos fanta y la providencia las pone en la repisa del segundo piso, aparece un perroflauta y dice que pasa de nosotros. Yo alzo el puño y rujo grrrr, pero de poco sirve. Mi amiga ya no habla mucho, sólo se ríe. Qué graciosos debemos ser, pienso. Ella ha leído casi todas mis historietas, y cuando se suelta veo que pasa un poco de mí. Al rato me doy cuenta de qué pasa. Cada vez que mira a Lepo empieza a descojonarse, hasta él se ha dado cuenta” Montón dile que no me mire, me está señalando” ajajajaja. Ahora caigo, las que más le han gustado han sido la de la moto volviendo de Bananas y otras en las que mi oblongo amigo es el prota. No puede parar de imaginárselo luchando por no perderse a 300 kilómetros por hora un feo domingo de fallas. Parece que los cubatillas la han animado y nos soltamos todos. Lepo, buitre y yo empezamos con nuestro limitado repertorio de bailes: Lepo aprieta los puños y baja el testuz y hace un combo como golpeando con un puño hacia el suelo y a continuación una pisada con el pie contrario, después el otro puño y después la última -corta- extremidad. Borracho revive sus Flying free remasterizados con un toque de baile de iñaki y amenizados por el clásico puñetazo en la palma, que lleva haciendo quince años y sigo sin entender. Y yo hago lo que hago siempre, el baile de los rayos. Mi amiga se ha despedio en voz de nosotros, y ahora sólo chilla, baila y silba…y se ríe de Lúpulo. Es duro pero no puedo hacer nada para comunicarme con ella, al menos de forma bilateral. Puedo manejarme con cualquier máquina eléctrica, electrónica, con motor a combustión, cualquier chisme manejado por una computadora o entenderme con cualquier ciudadano del mundo, sea en inglés, en signos o a golpes. Pero allí está ella, con la que no hay barrera idiomática, somos de la misma especie, y no hay manera de interactuar. Al menos con palabras….miro por el rabillo del ojo, yo de frente a ellos y ella de espaldas, de mis dos amigos, y los veo estallar de júbilo, abrazarse y dar saltos conjuntos, como si hubieran ganado la copa del mundo.

Mogambo se empieza a vaciar, van a cerrar. Digo que voy a pillar otro cubata y viene mi amiga conmigo. Vamos a cerrar en un minuto, dice el barman. Vale, pues pon dos cubatas, dice ella. Vaya por Dios, ahora habla, ajaja. Nos los ponen, pago, y encienden las luces. Me bebo lo que puedo y mi amiga se lanza a los sofás, a por su chaqueta. Veo de nuevo las rollizas siluetas de mis compinches corriendo por mogambo, escaleras arriba ” no nos ha visto”, el buitre baja de nuevo y vuelve a desaparecer. Todo un sprinter. Hay alguien con nuestras chaquetas, una búlgara o una rumana, y por los gestos, mi amiga quiere que yo hable con ella. Pero lo hace mi brazo, estiro las chaquetas y salimos a la terrible superficie. Veo mi moto con el shoei puesto tal cual en el sillín, pero no puedo irme así.

Empieza el circo. ¿Dónde está tu coche? ¿Qué coche tienes? La respuesta es la misma, no hay.Me recuerda a Jeckill cuando se le acaban las pilas. Había vida en ella pero se ha esfumado. Se sienta, se tumba, se sienta en la entrada de un garaje. Éste se abre, nos caemos dentro, la puerta se abre hacia arriba, de guillotina. Viene un imbécil a entrar, nos pita, a la que salimos y entra él, se cierra la guillotina y le da en el techo. Es un E46 compact, que se joda jejejejje. El tipo maldice pero nosotros huimos lamentablemente. Nos apoyamos en un coche, parece que la he dormido con cloroformo para violarla o algo. Con la jeta que tengo seguro que me detienen o algo. Se lo digo, se ríe. Bien, al menos se ríe. Empiezan a pasar falleros a hacer el subnormal, sale el sol y empiezan la jornada una marabunta de monigotes. Yo ya no sé qué hacer, pasa el tiempo. ¿y tus llaves? ¿ y tu móvil? móvil al menos debería llevar. La cacheo pero no hay nada, joder como lo haya perdido en mogambo la llevamos clara. No lleva nada en los bolsillos. De repente un impulso eléctrico hace que se meta la mano en una bota y saque unas llaves. Ah pájara!. Resulta que el coche en el que llevamos apoyados una hora es el suyo. Nos metemos y enfilo para su pueblo, le digo adiós con la mano a mi moto, pero no sabiendo lo que iba a pasar….

La odisea dominguera en próximos capítulos…..El primer encuentro con la mujer que hace pesas con la botella de butano, mi moto al retén de la grúa, explicaciones y más, o menos.

Una temporada de borracheras

Normalmente cualquier gilipollas como yo podría escribir una entrada como esta, ateniéndose a las 4 fiestas gordas que se pegó la temporada, las que salió a cuchillo, y a correr. Pero la diferencia estriba en que yo salgo siempre -siempre a medio gas- y sólo en contadas, contadísimas ocasiones se me va la mano. Y no porque me frene o no lo intente, precisamente. Yo creo que inconscientemente aplico la máxima de la europa mediterranea, que es que si te pones a tope te lo pierdes, en vez de la escandinava, que el pasarse es la meta ( al acohol allí está obscenamente caro). Así que cada finde he salido religiosamente a hacer el subnormal y he vuelto con las ideas claras, pero ha habido una serie de días que me he levantado del revés, en sitios extraños, con lagunas terroríficas, con cargo de culpa y sinsabores varios. Después de todo, todo suma, todo edifica, aunque tengas que reconstruir la noche a partir de pruebas que no te gusten lo más mínimo. Recordemos que las versiones a continuación son subjetivas, en muchos puntos vertebradas a partir de un indicio que no salió de mi, ni de nadie fiable. Pero lo que escribo es lo que hay, algunas irán con censura puntual, otras irán con puntillas, todas irán al músculo, al  nervio, nada de grasa. Y, recuerda, si quieres poner las tuyas y meterte conmigo, créate una página web.

Sin orden ni concierto, empecemos:

Doble KO y bajo la mesa

El viaje a Austria, Alemania y Eslovenia. Fui a la hostil Madrit a joderle el sueño a mi hombre rollizo Virtual, un viernes tonto, para embarcarnos el sábado en un avión de Luthansa rumbo a Múnich. En el aparato venía con nosotros Pablo, y en la ciudad Bávara se añadió Josema, en un vuelo ulterior, mientras comprobábamos lo malo de nuestro inglés y nuestro nulo flirteo con la atenta, competente y buenorra jaca alemana del servicio de alquiler de coches del aeropuerto infestado de BMW. Tras levantar el puño al aire, golpear la mesa y gruñir severamente, nos dieron el coche que nos salió de la polla, o que más bien se empeñó Virtual, un c4 picasso azul turquesa gayer, lo último en Chueca. Era la última semana de noviembre, o la primera, no recuerdo, pero aquello es europa, y tienen unos meses al año en que hace una cosa que se llama frío y mal tiempo. La idea era Bajar allende la frontera a Graz, en Austria, la ciudad de Arnlod swauzernrgror o como coño se escriba. Ya de noche, con niebla, hielo, lluvia y toda una suerte de condiciones adversas, el hombre Fornecio condujo nuestra máquina por fabulosos pavimentos en contra del crono. En teoría llegábamos a una fiesta que se mascaba en casa de Ilde, nuestro contacto austríaco. Si hubiera conducido yo probablemente hubiéramos llegado antes… o nunca, pero bueno el hombre rollizo estaba provisto de lentillas y eso es todo un milagro moderno. Conforme entramos a Graz nos vinimos abajo, la ciudad a nuestra entrada era fea, fría, industrial, estábamos cansados de los cientos de kilómetros en el cacharro y el mal tiempo nos había mermado. Guiados por el GPS aparcamos justo en la plazoleta que abrazaba el edificio de el amigo de mi amigo. Aparcamos, lo llamamos, bajó y les abrazó a todos. A mí también, ya nos habíamos visto, él me recordaba a mí, pero yo no a él. Siempre pasa lo mismo, supongo que tengo una jeta dificil de olvidar. Increiblemente.

Subimos a su casa, un cuerto piso, sin ascensor. Hay un piso por planta, cada uno de 6-7 habitaciones, cubiertas por estudiantes, reestudiantes, posgraderos, neocurrantes y demás mandanga. De momento están sus compis de piso, españoles en mayoría, y un mexicano que pone fútbol de su país en un portatil en la cocina. No pinta muy bien la cosa. Hemos comprado alcohol en Múnich, ellos ron y mierdas y yo vodka der guëno. También habíamos comprado jamón ibérico en España y embutidos. 20o euros creo… yo pienso que en una carnicería no me dan tanto por 87 kilos de imbécil.  Empezamos a privar. Suena el timbre y aparece más gente, algunos traen bebida, otros traen tías, otros se traen a ellos mismos y aparece una barbie austríaca.  Hay más presentaciones, se me acaba el limón, hay jaleo, alguien rompe un vaso, viene más gente, pero a mi me da igual, yo tengo mi asiento y no me mueven de allí ni los Geos. Sólo bebo yo vodka, y mi botella va cuarteando. Alguien me pide de vez en cuando, pero yo gruño y pasanpalabra. Finalmente no veo más limón y abro la nevera y lo único que casa es una especie de red bull del palo. Arramblo con él. Recibo mensajes desde españa, y al tropezar mi dedo gordo con los botones que no quiero y tardar un eón en escribir la vuelta me doy cuenta de que empiezo a ir cebollón. Hay un tipo que me cae simpático y a él mi botella de vodka, así que le lleno medio vaso y desaparece, sin mezcla ( nunca más volvería aquella noche). Muere mi botella y aquello sólo son gritos y jolgorio. Noto una sensación de derrota que me dice que he de ir a mear. Voy al baño de los “jungs” a algo así, y cuando vuelvo están todos esperándome. Alguien ha sacado el tema de Japón y mi hombre rollizo les ha dicho que yo acabo de venir. Me doy cuenta de que voy muy perjudicado cuando me veo dando una semiconferencia sobre la capital japonesa en Inglés sin ningún pudor ante un quórum internacional, pero yo sólo hablo para la barbie austríaca, que se esconde detrás de algún jambo. Cuando ya no se me ocurren más gilipolleces alguien saca un tanga del techo, estirado en una percha, y llega a Fornecio y empieza a restregarlo por donde le parece, al final acaba el tanga y la percha en una explosión, probablemente conmigo como factor determinante. La gente se empieza a agitar y ahuecar el ala pero tocan el timbre de abajo, hago como que voy a cogerlo pero alguien lanza una patada voladora y revienta el aparato, que se hace añicos ante mi atenta mirada. Alguien mañoso lo coloca de nuevo en la pared, como si no hubiera pasado nada. Aparece un tipo italiano preguntando por sus red bulls y yo escurro el bulto lo mejor que puedo. Alguien sale corriendo escaleras abajo y todos le seguimos. En el patio hay bicis, que sufren todas nuestas vejaciones.

Al salir nos encontramos con el C4, decidimos que es el momento: nos subimos todos encima de él y empezamos a saltar. Recordemos que yo peso casi 90 kilos, josema ahí anda y Virtual se merienda las tres cifras con una facilidad pasmosa. Una vez arriba, claro, yo los tiro a todos abajo mientras la barbie nos hace fotos. Y yo a ella, más claro aún. Se decide que vamos andando. Por algún error de alguien, llevo yo el bote del dinero. Igual llevo 180 pavos en billetes. Vamos entrando a garitos y comprando birras para ellos y cubatas o smirnofs ice para mí. El fajo va menguando. Josema va muy mal. Lo veo tambalearse y lo echo en una silla. Para hacerle fotos, claro. Me pierdo. Encuentro a mi hombre rollizo ligando con unas tipas. Me acerco para boicotearle. No hace falta. Este tipo es malísimo, casi peor que yo. Está tratando de que las tipas se hagan tuenti o algo parecido. Yo digo algo de tuenti y un lanzallamas. Cada vez me pesan más los pantalones, pero creo que no me he cagado. Llega un momento en que no nos sirven más copas, estamos ya en una disco. No pasa nada, dice ilde, el austríaco. Mirad las repisas y las mesas. Hay toda una plétora de cervezas, cubatas, botellas llenas. Ni en las rebajas. Empezamos el saqueo como cerdas, mientras la discoteca se vacía y los seguridades nos pegan en lso lomos para que nos vayamos y dejemos de buitrear. Vamos a otro sitio, de camino, nos metemos en un hotel y el recepcionista se lía a palos con alguien y con el mostrador. Ya en la puerta del garito encontramos a un hombre de mediana edad, hecho polvo, trajeado. Deben ser las 7 de la mañana del domingo. Lo cogemos y le ponemos la polla y los culos alrededor, nos subimos ilde y yo a contenedores de basura y alguien hace fotos. El hombre permanece quieto, taimado. Cuando nos cansamos de él, nos metemos en el garito…. y el hombre también. Josema ya ha muerto. Ha potado en varios sitios, dicen, y se lo ha llevado alguien de alguna manera a casa. Entramos ya un after o algo así, lo único que hay abierto a esas horas, dice ilde. Pero resulta que es de heavys, que contrastan con mis amigos pijos de madrid y algún subnormal zarrapastroso como yo. Alguien pide dinero del bote pero ya no hay. Hay un tipo en una ventana, y Pablo empieza a desfasar y buscar pelea. Es hora de irse, Virtual ha pensado lo mismo y me lleva ventaja. Se mete en un kebab y la lía, el tipo lo echa y éste entra en furia, sale y se pone a maldecir como si le fuera la vida en ello. Yo decido que ya está bien y empiezo a pegarle. Nos empezamos a pegar en serio, pero en los brazos y en los lomos. Tengo más fuerza que él, pero él es un compendio rollizo, sin puntos flacos visibles. Me empiezo a cansar de pegar puñetazos en aquélla masa informe y decido que le voy a hacer un arte marcial, algo que he visto por ahí o me he inventado. Lo empiezo a zarandear mientras grita como un cochino, cómo pesa el hijoputa. Calculo mal y nos vamos los dos bordillo abajo, sobre mi hombro. Pillo una buena hostia, vaya que si pillo. Doscientos kilates contra el asfalto y mi hombro, nos reímos y él luego chilla pero yo me he jodido, me subo corriendo para casa. Él dice algo del moro y de que tiene que comer. Me importa una mierda. Subo como puedo los cuatro pisos y me meto en la habitación de Ilde, sabiendo que sólo hay una cama, creyéndome el primero. Mierda, josema está dentro. Y potado. Calculo rápidamente las posibilidades, o meterme con él, o debajo de su cama para que me pote, no me gusta ninguna. Así que me meto debajo de la mesa del ordeñador, retuerzo mi cuerpo dolorido abrazando una pata y me duermo sobre el frío suelo en gayumbos. Pasa lo que  es una milésima de segundo para mí y me despiertan los alaridos porcinos el hombre Virtual ” tío siempre estás igual, nos has jodido a todos, te has cogido el mejor sitio de todos, siempre te quedas lo mejor. Siempre jodiéndonos, no sé para qué te digo que vengas. ¿ tú te crees que esto es normal?” Parece que se va a poner a llorar. Mientras me va pinchando el dolor recapacito sobre lo que me está diciendo, hago cuentas y estoy debajo de la mesa, claramente en el peor sitio… pero oh, mi hombre Fornecio lleva debajo del brazo un pan mayúsculo.

Me levanto raudo y le pregunto y se ríe el hijputa ” me ha costao 7 euros” . El pan debe medir casi un metro y pesar más de tres kilos, algo aberrante. Asaltamos la nevera y sacamos el jamón y el embutido. Decido que me las va a pagar donde más le jode, comiendo más que él que va aún a tope, y veo cuánto me puedo equivocar. Como una desbrozadora empieza a triturar el pan negro y meterse puñados, no lonchas, de tocino y jamón y grasa a espuertas, mientras que me queda la única opción de ir comiendo migajas y rescoldos de jamóncillos mientras ríe de nuevo mi gran amigo con la boca llena como una papelera. Se come una piara entera y dos campos de trigo el mariconazo y decide que él se mete con Josema, por cierto le quita la almohada potada y se pide el lado contrario a la pared, josema asiente. Yo salgo del escondrijo ahora que tengo a Virtual entre Josema y yo, y me tumbo en el suelo de nuevo, pensado en las dos veces que me han pasado la mano por la cara en menos de una hora. Alguien viene y me lanza una tarima y cierra la puerta. Abro la ventana y me acuesto. Aparecen mis pantalones, los toco y pesan un huevo. Miro los bolsillos y hay como treinta y pico euros en monedas. Ahora sí, exánime, mañana será otro día..

Hagan juego, la basura pierde

Visión del Oso:

Freestyle…..

Bueno voy a ver qué se puede sacar, voy a intentar escribir algo recogiendo testimonios, atando cabos y relatando lo que sería más verosímil, ya que si tengo que escribir de lo que me acuerdo, lleno dos líneas xDD. Así, sin que sirva de precedente, daré mi versión como dudosa, y expuesta a críticas y correcciones.

Noche de autos:

La temporada se presentaba floja y anodina, así que llevábamos un tiempo mascullando la malévola idea de jugar a ” la ruleta”, un elemento que habíamos introducido en una casa rural mi mujer y yo y sus amigas. El juego era simple, cuando tocaba en tu rango de casillas palmabas chupito.

Así que como para encontrarme la boca no hay que buscámerla, el buitre me instaba a comprar una y emularlo, ya que yo estaba muy gay según él, con mi relato-promesa de que había ahí castaña segura. Era sábado y estábamos en el saler, y viendo que las de beber no estaban disponibles, compramos una en la juguetería.
Vaya ruleta, solo le faltaba el crupier.

Allí estábamos los tres magníficos, mano a mano. Rigidez, buitre y un servidor. Una docena de red bulls y dos botellas de vodka. El sistema era uno más avanzado; cada uno tenía sus fichas de un color, y cada vez que lanzabas la ruleta elegías un número para poner tu ficha, si te tocaba el número palmabas chupito. Eso ellos, yo palmaba dos chupitos por número, era el experto a batir :mrgreen: .

La ruleta corría y el tablero se empezaba a cubrir de fichas. Mi táctica era la de siempre en estos casos, intentar beber lo más rápido posible y que los demás se pusieran a tope antes y salir corriendo, o esperar a que alguien me salvara el culo como pasara la otra vez. Desde los primeros chupitos sabía que iba a acabar mal la cosa, y admiraba al buitre, al fin y al cabo era valiente, ya que siempre que me pongo bolinga le acabo pegando o destrozando cosas, por lo que técnicamente estaba cometiendo un suicidio.

Decir que ésa noche fue una de esas en las que Lupo demuestra su inteligencia, ya que con diferencia era al que más le tocaba beber, pero nos echábamos cuentas, y si yo tenía 16 fichas en el tablero y el buitre otras tantas, Lupo tenía 12 y así consecutivamente, el cabrón tiraba sin poner ficha.
Yo quería meter el turbo ya, Lupo parecía un rival débil, no hacía más que decirle lo mierda que era, que bebía muy despacio, yo sabía que me pillaba el tren. Aquí se empieza a hacer borroso el relato, recuerdo como digo que yo tenía mucha prisa, y que ya no había casillas vacía donde poner fichas, había que remontarlas. Recuerdo también que me tocaron varias de beber 4 chupitos seguidos ( a dobles, recordad) y luego algún repeat o todos beben. A todo esto llegan Raúl y su mujer.

¡Por fin! Aquí está mi Deus ex machina, mi salvador, todo controlado. Lupo ya completamente a tope, el buitre en el suelo, tengo el título en el bolsillo. Mis dos contrincantes fuera de juego pero yo no pierdo la compostura según Raúl, borracho escupe dentro de la ruleta pero no me importa, siempre voy hasta el final. Haceos una imagen: el buitre desde hace tiempo jugando desde el suelo tumbado, con los ojos de poca inteligencia y escupiéndome, Lupo luchanod por respirar, sentado como una triste efigie a mi lado, y yo a tope, pero concentrado en lo mío, en ganar, con ojos rojos como el diablo y concentrado en la jugada.

No sé cómo Lupo sale disparado al baño, y se le oye potar, voy corriendo y veo la escena. Hay unos tres litros de potado y mierda. Un par de tropezones y líquido sobre el borde de la taza del váter, un litro a la izquierda, otro a la derecha ( ambos en el suelo) y otro en la camisa de Lupo, que ahora limpia. Ésa imagen quedará grabada cien años más, Lupo ante el espejo con una mancha de litro extendida sobre su camisa, como si hubieran cogido un rodillo de pintar y lo hubieran mojado en el potado y luego extendido sobre su camisa. Él haciendo el movimiento de ” ya está limpio” y posando orgulloso ante su obra, y yo sin parar de decirle lo mierda que es, que es el más flojo, gritadno y riendo me imagino.

Recuerdo carreras, gritos, saltos. Suena el timbre de la puerta. Todos corremso y nos escondemos como niños, se envía a Irene a que de la cara. Mientras la da seguimos bebiendo. El borra me ha hecho un streptease, desde el suelo me imagino, pero tengo uan imagen real o imbuida de él moviendo las nalgas desnudas mientras se afeita, loq ue no sé es si ya estaban la pareja o no.

Me pongo agresivo y determino que hay que ir a Mogambo, nadie osa discutir. Escribo un mensaje nadie sabe cómo a mi mujer ( más tarde lo leería, perfectamente escrito “VE A MOGAMBO”) y allí nos dirigimos en le coche de castña, o eso creía yo. Del trayecto nada, ni una, de Mogambo un poco. Se ve que llegamos ( a todo esto el borra sigue en el suelo, arrastrándose) y llamamos un poco la atención. Llega mi mujer y ve al buitre en el suelo y a lupo todo potao, y piensa joder menos mal que el mío no es así. Un momento, ¿ por qué anda así?, ¿ qué le pasa? CHUCHCCUCHCU un chorro de potao lanzo, otro. ¡Hola nena! ¿ te doy asco eh? ajajajaajaj

Qué decir que a mi mujer los potaos y los espectáculos le gustan poco, pero me recoge y se dispone a llevarme a casa, la noche ha acabado para mí. El borracho -desde el suelo- y Lupo se arrastran al coche tb, quieren llegar a casa y morir como yo. ” Atropéllalos nena”, si es que soy amable hasta pedo. Le poto un poco más en el coche, y cuando llegamos a casa resulta que no tengo las llaves. La culpa es de mi mujer, o de mis padres, pero mío no…
- Bájame un pañuelo o algo nene, para limpiar esto un poco…-
-Que te largues!-
-¿qué?…-
-Que te vayas a la mierda, PESADA, déjame en PAZ!!!!- digo llamando por teléfono a mi casa, que mis padres están dumiendo. Contesta mi padre:
-¿ quién? ¿hijo? ¿qué pasa?
- CÁLLATE, callaos y ÁBREME la PUTA puerta!!!!

Subo corriendo o lo que me parece corriendo y mi padre me abre arriba. Mi mujer se va como puede.

-¿qué te pasa hijo? ¿ y tus llaves? ¿ y mi coche?
-QUE TE CALLES JODER, déjame en paz.

Me meto en la cama. Me despierto a eso de las 12, tengo una martillo neumático por cabeza. Me levanto, hago balance: llevo la camisa puesta, pero los pantalones no. Los examino. Perfectos, las zapatillas lo mismo. Conclusión: no he potao, soy una máquina. Voy al ocmedor y me como dos aspirinas, ante la mirada atónita de mis padres.

Me acuesto de nuevo. Me levanto a eso de las 2 ó las 3, una aspirina no me la habñia tragado, y está deshecha en espuma entre mi boca, mi almohada y mi cama. Vuelvo al comedor a tratar de comer.

Mi padre, la paciencia personoficada, repite:
-Hijo, ¿dónde está mi coche?
- Ehhh en casa de Sergio papá…

Llamo a Lupo. Me dice que nada, que el coche debe de estar en Mogambo. Le ruego que me lleve y viene para acá a por mi.

El coche está allí, perfectamente aparcado, sin una marca. Después de habalr de nuevo con Rául resulta qye habíamos ido a Mogambo los tres en el coche de mi padre, haciedno eses, metiéndonos en contra dirección, increíble macho, y yo sin acordarme.

Recordad, cuando llegue el nuevo papado, votad a mi padre y a mi mujer para el puesto.

Sujeto a ediciones.

Las joyas de la corona

Frotando barandillas, con las manos desnudas,  bajo un techo de uralita, en otro de los infernales veranos mediterráneos. Con estas manos sucias y fuertes que tanto mal han hecho, que tanto han sufrido. Preguntándome por qué había aceptado aquel trabajo mísero y penoso, frotando barandillas con aguarrás, deshaciéndome la piel, para que los señores pintaran después.  Mi padre me lo había ofrecido varias veces, y me lo había pintado bastante bien, bien pagado, buen horario… buena mierda.

Trabajaba para un señorito de los que los calas nada más verlos, mimados por la vida, criado entre algodones, odioso a más no poder. Enano y gafudo, me recordaba a tantos y tan repelentes engendros con los que me había tropezado a lo largo del camino que ya ni me molestaba en reparar en él. Mi padre me dejaba en su viejo astra en la sede de BMW donde estábamos pintando y me recogía al salir, lo que resultaba más hiriente si cabe porque yo por entonces ya tenía mi GSXR 750 pero claro, sin carnet ni seguro ni conocimiento de mi padre, por lo que tenía que depender de él para ir miserablemente al tajo.

Así que así pasaba los días, deshaciéndome entre el aguarrás y el calor, lleno de mierda, frotando las interminables barandillas para sacarles el polvo y poderse pintar, metros, kilómetros de barandillas interminables. La nave tenía varios pisos a cada cual más caluroso, pero a nadie parecía importarle. Los mecánicos, los únicos con los que me llevaba bien, lo tenían asumido, y se tomaban el trabajo con filosofía y desasosiego, recogían 15 minutos antes de que sonara el pito y a correr, qué bien se vive en una concesión, pensé. Los comerciales, las oficinistas y todos los trepas y pasantes del negocio hacían fugaces pasos por  mis barandillas, mirándote como siempre miran a los curritos, como si fueran basura, o mejor, como si no existieran. Todo el mundo sabe que si eres un trepa de pro es tan importante  segregarte de la chusma como chupar bien ojetes y pollas e ir a currar con las rodilleras y los pantalones desgastados…

Todas las tardes, yo empezaba a trabajar después de comer antes que el turno de oficinas, por lo que cuando ellos volvían a sus duros puestos de trabajo yo ya estaba dándole a lo mío, muriéndome de calor y de desesperación, evadiéndome y volando con mi imaginación a miles de años luz de aquéllo. Subían la rampa sin mirarme, y yo para variar fantaseaba con empujarme a todas las zorras que por allí pasaban, contoneándose ( para otros), en los más diversos lugares, a lo que ellas respondían con las mas absolutas de las diferencias.

Recuerdo un día especialmente caluroso, de esos que no sabes cómo ponerte, sólo consigues pasar más calor y sofocarte cada vez más. Acababa de reanudar desde la comida, y ésta me pesaba y aportaba calorías a mi ya caluroso porte. De repente, de cuclillas, encontré una especie de nirvana. En medio de la rampa, en medio de una de mis barandillas, encontré una inesperada corriente de aire que me refrescaba y reconfortaba de una manera plausible. Así que ralenticé lo que pude hasta casi detenerme la marcha, limitándome a mover los brazos para frotar la baranda, mientras trataba de encontrar la fuente de tan dichosa ventolera. No cabía en mi de júbilo, con esa satisfacción que sólo se asocia a los más ignorantes, y yo orgulloso de encontrarme entre ellos, veo cómo se aproxima el pelotón de oficinistas directo al tajo, por mi rampa.

Ahora es cuando hacen como siempre, como que no me ven, y piensan ladinamente en mi muerte y en el fin de estas obras de acondicinamiento de la nave, pasan de largo y mañana será otro día…. pero no. Conforme van ascendiendo la rampa y aproximándose a mí noto cómo voy captando todas sus atenciones, especialmente de las unidades femeninas, que dígase todo aquel día eran más de las normales, igual había una reunión, o alguna mierda de esas que suelen pasar. Pero yo asustado, pensando que habían descubierte mi fuente de placer eólica y ésta era algo ilegal o en contra de alguna ley absurda, no podía dejar de devolverles la mirada, desafiante.

Los pocos metros se tornan abismos, y el pelotón parece disminuir la marcha a mi encuentro, cuando advierto que algo falla de verdad, que hay algo sucio en la mirada asombrada de las féminas, que incluso alguna sonríe levemente, siempre manteniendo el tipo, y que a mi altura ya fuera el grueso del grupo el que me miraba con descaro.

Entonces es cuando yo me empiezo a preguntar muchas cosas, desde que si mi sangrante existencia se había hecho desagradable hasta el hastío y me iban a votar ipso facto, o si mis ropajes eran especialmente zarrapastrosos ese día ( recordemos que curraba con la ropa más vieja y abyecta que tenía… y eso ya es) o si definitivamente ya había llegado mi hora, y las mujeres se habían dado cuenta de que yo era el amo, que deberían hacer cola para absorver mis genes a través de mis cuerpos cavernosos y asegurar su perpetuación en el universo y toda aquella mandanga que siempre sueña uno, pero claro aquello no me satisfacía porque también los hombre miraban…. envidiosos pensé yo, llegando a una conclusión de mi agrado.

Mas cuando el grupo ya prácticamente me había pasado, una rápida y reveladora mirada propia me sacó de todas mis ensoñaciones, de todas mis tonterías. La corriente reconfortante de aire y satisfacción se debía a que mis pantalones estaban rotos..

… y llevaba toda la polla y los huevos fuera colgando al aire.

Después de aquel día todo fue más fácil.

Kojimasexual 01 10

En Benidór, cómo no!

Todo empieza como en una barata peli de serie B, cuando unos zombies o monstruos genéricos raptan al protagonista y para aturdirlo/retenerlo utilizan toda una suerte de viles y destructoras técnicas como pueden ser contornearse sin sentido y agarrarlo de hombros y torso sin fuerza…. sólo que esta vez los zombies son británicas cachondas y la buenorra protagonista es un Buitre sin afeitar, libre y con su mejor chándal digno de la mejor timba de póker. La visión del Hombre buitral desapareciendo tras las puertas del ascensor, sus lorzas atenazadas por las manazas de las guiris, una resistencia por su parte nula y los gritos de las hooligans ávidas de sexo y la firma de A. Romero en la noche de los muertos vivientes parece un cliché.

Recuperado, con sondas o no, sube el sex symbol en otro ascensor a nuestra planta. Las británicas cachondas, en primera instancia, con la teoría de la ciudad nueva, parece un grupo digno de disputar el torneo Playboy de volley playa. Y es que esta técnica es tan cruel para los hombre y tan difícil de esquivar que hasta yo mismo caigo con elevada frecuencia. No falla: si vas a un sitio nuevo y ves un grupo de 4-5-6 tías o másy UNA o DOS están buenas y en tus cromosomas llevas una Y, estás perdido, automáticamente tu organismo empieza a segregar testosterona, se te embota la mente y tu cerebro sólo asimila que TODAS están buenas. Ahora entiendes por qué cada vez que alguien viene de una ciudad o sitio nuevo te dice la de tías buenas que hay por ahí. Pero bueno, avancemos en la historia.

Ni siquiera ha acabado “el partido”, pero ya hemos cenado, y charlton y yo nos vamos para el apartamento a continuar bebiendo, puesto que los demás prefieren echar un trago previo mientras ven acabar el partido ( fatalmente para el equipo del turia). Sube la gentuza y continuamos el botellón todos juntos, Diegol ya ha puntuado. Acabamos con la mezcla, hacemos una botella y bajamos para la zona British. Fin del grupo.

Cada uno empieza a dispersarse por un lado distinto, utilizando sus más sucias técnicas de ligue, y yo, utilizo la mía. Me quedo de pie y me dedico a mirar, siempre me gustó mirar. Pero esta vez me lo ponen difícil, me dejan solo y vamos haciendo un corre que te pillo, un tira y afloja por todos los pubs de la zona british, en la calle peatonal. Del bahamas al hipodrome y de ahí al otro, y vuelta a empezar. Parece que Diego puntúa de verdad y dice que se lleva a la chati al apartamento, mal me veo, hay dos apartamentos, somos seis y uno ya está ocupado, es cuestión de tiempo que otro pille y me quede durmiendo en la calle. EL buitre con empeñado en deshacerse de su patrimonio, no para de atusar a jóvenes y viejas con sus móviles y demás parafernalias, como vendiéndoles algo. Finalmente decide que ya está bien, y su noche acaba pasadas las tres, bajo al hipodrome por última vez.

Allí está Diegol, que supuestamente se había ido al apartamento a zumbarse a la escandinava, escorado con ella en una eterna danza. Me veo sólo, como toda la noche extraña en benidorm, y ya no sé qué hacer. Aparece Charlton ya medio a tope, saca un billete de 20 euros y lo blande al viento cual espada. Los ojos cerrados, la boca desencajada, los movimientos mecánicos, se empeña en que me paga un cubata, cuando soy yo el que le debe uno. Le saco un vodka red bull y me enfilo yo otro, pero sin conseguir que baje el brazo con los 20 euros en alto. Le repito unas 60 veces que ahora estamos en paz, y que no me apetece beber más de momento, pero es imposible, conforme le bajo el brazo lo sube como un resorte, cual estatua de la libertad prostituida.

Al lado de la esquina que habíamos escogido para echar el trago, pero en el lado contiguo, enfrente del dj, y no de cara a la salida como el nuestro, hay un grupúsculo de tiparracas. Disimuladamente, o no, las examino. De espaldas a mí, y la más próxima a mi esquina hay una buena jaca, más de uno ochenta, delgada, estilizada, morena, con el pelo a media melena, un vestido elástico que deja casi metro y medio de piernas como bello espéctaculo, jóvenes carnes enjutas y flexibles. En frente de ella, y por ende de mí, hay una especie de gorda masticable que se ha ido de madre, y lo de masticable quedó atrás como el efecto 2000, y resulta una puta de segunda regional en horas bajas. Gorda neumática, embutida en ropajes sexys, la falda le tira y le queda corta, como está de muslapenes abiertos mi mirada va directa al punto y encuentra un abultado tanga morado. Creo que sí que necesitaba otro cubata. El grupo se complementa con otra jamba alta, pero esta vez rubia, peor que la morena pero apetecible, muy apetecible a aquellas horas. Más llena y blandita que su compañera morena, pero dentro de una bondad MUY aceptable, parece cariñosa, que diría uno que yo me sé. Y cerrando el grupo, la Líder. Una tía de esas que dices madre de Dios Santo, por esto se reservan los derechos de admisión. Una tipa mal hecha hasta el hastío, con el cuerpo de proyectil gordo y en forma de bolo que tienen los hombre gordos de… 60 años, con toda la gravedad en el centro, obesidad central que la llaman, y como agravándolo, la amiga se enfunda unas mallas elásticas y una camiseta de culturista que le vendría holgada al mejor hulk hogan. Una tipa de esas que dices si la empujo un poco, se pone a dar vueltas y no para jamás, pero a difeencia de la masticable en horas bajas, esta mujer no conoció la forma humana, remata su abyecto cuerpo una cabeza enorme, descomunal, como la que le pondrías en pesadillas a una cerda de 400 kilos que está dando una camada de 32 cerdos por el culo.

Algo me dice que la noche se ha tornado en prometedora, y me aparto un poco a hacer como bailo mientras vigilo al grupo en perspectiva, me coloco justo al bajar de las escaleras, entre las dos barras, mientras charlton sigue con sus bailes, peleándose con la chaqueta como siempre y con el billete de 20 pavos ondeando al viento. De repente se produce una explosión cósmica, y de un agujero pantenporal surjen Lorenzo y Jimmy, asediando o perseguidos por algún escuerzo, no recuerdo. Nos sorprendemos los 4 de reencontrarnos y estamos hablando un poco, y nos ponemos a movernos y yo me escoro más. Que comience el espectáculo.

La gorda Líder se hace valer el cargo y, a sabiendas que su grupo está llamando la atención, se pone a pasarse un hielo boca a boca con una de las compañeras jamonas. Rápidamente llaman la atención de mis conpinches y se ponen a arrimar la cebolla con todo su arte y sucias técnicas. Todos quieren el hielo de las dos guapas, pero de vez en cuando se tienen que comer a los troncos, cosa que por otro lado no les desagrada. De momento es hielo y nada más, todo un inocente juego. Pero yo, observador, veo fácilmente como el grendel ha tejido la telaraña y se está llevando a los pobres mosquitos a un sitio de donde no podrán salir. Así que cuando ella decide -la jefa-, deja de lado el hielo y empieza a enrollarse con mis tres amigos, uno detrás de otro. Su papada brinca de felicidad al poder deglutir a tan magníficos ejemplares. Ellos no saben ni cómo ni porqué, pero allí acaban comiéndole el morro al mosntruo del averno, a turnos, sobándole la tripa y las barrigas, los brazos morcillóneos, y cuando se les acaba el chance, buscan a las buenas y al ser rechazados vuelven a por el néctar de la gorda. Jimmy, tal vez el menos ciego de los tres, intenta enrollarse con las buenas en contra de su voluntad, y ciertamente lo consigue a ratos, les mete su sucia apéndice hasta el cogote y las soba de arriba abajo, en contra de la voluntad de ellas que lo empujan y vuelve a tocarle el turno para el barril, que tiene para todos. A todo esto, para mi agradable sorpresa, la jaca buena morena, la del vestido, empieza a abalanzarse sobre la barra, descubriendo todo su culo. Un digno espéctaculo para todo un voyeur como yo, la joven, ajena a todo el mundo, muestra sus piernas hasta más allá de donde acaban, dejando todos los glúteos fuera, mientras mis camaradas hacen el canelo con la gorda.

Probablemente el momento álgido sea cuando Lorenzo y Charlton haciendo cola para la gorda, la tiene Jimmy a su merced, haciéndole las más tétricas guarradas que se pueden hacer en la disco, enrollándose con ella como si se fuera a acabar el mundo, advierte que yo sigo allí. Primero me mira de reojo, y hace como que no me ve, pero al ver que yo le he visto, y sé que me está viendo, se le hiela la sangre al principio… y si hubiera podido pagar 100 euros porque yo no presenciara aquello bien sabe que lo hubiera hehco, pero yo estaba allí ya en toda mi gloria. La cosa sigue unos 20 minutos, la gorda jefa teje unas marañas que hacen que quieran ellos o no ( vamos a darles el beneficio de la duda) siempre estén con ella sin dejarla ni tomar el aire.

De repente noto que no soy el único voyeur de la sala, y detrás de mi se han juntado un par de negros y un guarro como yo, contemplando la que está enseñando el culo. Imagino la escena grabada desde las cámaras de seguridad, cuando me interrumpe un grupo de dos o tres moros asquerosos, de esos que van vendiendo por la calle y trapicheando, que ha olido el sexo y entran al trapo. Así que ahora son 5 ó 6 para la gorda y sus secuaces, que no dan abasto, más que nada porque el 90% del tema se lo lleva la jefa, y cuando me temo que habrá violencia y demás, una tiparraca me abstrae de mis pensamientos pisándome con su tacón en mi tobillo y me deja amargado, y creo que me pintan la hora de irme. Dejo a las fieras con la domadora y encaro la subida al apartamento.

Dos cosas del día siguiente: Charlton no tiene nada de dinero ( a alguien le vendría bien el suyo) y el grupo de golfas estaba en nuestra planta, eran las que habían secuestrado al buitre.

Así que nunca te fies de la teoría de la ciudad nueva, o sí, si quieres compartir un monstruo con los colegas.

Kojimasexual diciembre 09

Unas cuantas historias de AMOR

Ahora mismo, que siento tantas cosas y a la vez no siento nada, como una prótesis huérfana. Ahora que sé cuánto duele, no puedo dejar de acordarme de unas cuantas historias que se me han quedado grabadas a través de las experiencias de terceros. Ahora que no sé ni si quiera cómo ha pasado, ni cuándo va a acabar, a continuar o a cambiar siquiera. Voy a mencionar todas estas comidillas, tengan o no tengan que ver con la mía, omitiendo claro está los protagonistas…. pero bueno, si me leen tres personas, dos sabrán quiénes son. No me van a hacer sentir mejor, ni voy a llenar el vacío que siento, pero ahora mismo es lo único que me sale.

Y ahí van, todas execrables, todas miserables, todas CIERTAS.

“Me venía muy bien”
Lo dejan un amigo y la novia, acabando la carrera, ambos universitarios y saliendo desde primero. Yo a la tipa no la conocía de nada, y cuando pasa, pues lo típico, amigos volved a mí y tal y cual. Noches de fiesta, volver a salir etc. Ya un poco más serenos, le preguntas que cómo se siente, si está mal y eso. Después de la parrafada, suelta : ” Es que me venía muy bien para la carrera. No tenía que salir a ligar para follar, así me podía centrar en la carrera. Ahora, ya ves, voy a tener que salir y buscar y toda la pesca, y pierdo tiempo de estudiar……”
…..

“Me da asco que me toque”
La típica niña que nos gusta a todos, y después de ir unos años follándose a los que le rotan ( y bien que hace) pero siendo aún super joven ( ¿18 años?) se echa un novio ” de verdad”, más mayor, más tranquilo, con el que asentarse. ” todo va muy bien” siempre, no hay que preguntar, siempre va bien, pasan los años, todo sigue igual, hasta que un día, la niña se cansa. Lo raro es que no sé la versión oficial, sólo la que me contó ella como confidencia, y preferiría quedarme con la oficial. ¿Entonces, qué ha pasado? Nada, ninguna razón, de repente un día me dió asco, y ahora no le puedo ni dar la mano ni verlo. Es lo que hay, no sé por qué no lo entiende…

Yo tampoco, yo tampoco….

“No me veo contigo en el futuro”

Otra pareja de instituto, ella empollona de bachiller, él un perdido en ciclos y tal, carne de currito. Qué bonito es el amor, el chico en cuestión es probablemente el tío con más corazón que he conocido en mi vida. Siempre se ha puesto por el otro, estudié con él, y no dejó de perjudicarse por el último mono de la clase, siempre poniendo todas las mejillas, un tío con el que es imposible discutir ni llevarse mal. Normal que tuviera una novia como aquélla, que bien buena que estaba. El tipo de persona que todas las suegras querrían tener como nuero. Entonces, ¿qué? pues nada, el año que viene veo que voy a empezar una carrera, voy a ser una mujer de provecho, con aspiraciones, y tú eres carne de manos sucias, un pringado, no me puedo ver con alguien como tú en el futuro. ¿El amor, qué es eso? No me compraré una gran casa con amor, ni viviré el centro, mis tarjetas de crédito no aceptaran el amor a cuenta. Así que nada. Pero podemos ser amigos. Y lo fueron, vaya que sí…..

“Los findes para estudiar y la novia”

¿Y tú, menganito, por qué no sales nunca? Siempre en casa estudiando, o con la novia. ¿Yo? No tenéis ni idea, yo salgo los jueves con mis amigos de la facultad, si tengo que ligar o emborracharme o ligar es ahí cuando lo hago, y ella igual ( sic) y los findes para ver a mis padres, estudiar y estar con la novia, que los dos estudiamos. Un círculo perfecto. En unos años tendré una carrera, seguiré teniendo novia y me contaré las fiestas dobles….

Y tú, ¿Qué tendrás? muahahahahahahaah

” Lo deja hoy”

Salimos de fiesta, con las amigas de una amiga. Pronto empieza la búsqueda de cuál es la mejor, la que está más buena, la presa. Los comentarios son afines, todos coincidimos, es ésa. Frases y comentarios en la oreja de nuestra amiga, más información, pofavó, pero nada, la chica tiene novio y no hay nada que hacer, se le respeta. De repente, aparece un grupo de chicos amigo de las otras chicas. Uno empieza a bailar y arrimar la cebolleta obscenamente y sin pudor ante la chica en cuestión. ¿Es ese el novio?, preguntamos. “No”. Joder, pero si parece que ya están comprometidos, que estén follando cada semana. ¿Seguro que tiene novio? Sí, seguro… Continúa el juego, y, finalmente, le mete el hocico, se la hace allí delante de todos, y las amigas, lejos de sorprenderse, se ríen.

Pero joder, ¿no tenía novio? le preguntamos a nuestra amiga. Hastiada ya, responde: “SÍ, PERO LO DEJA HOY”

y BASTA por Hoy…

Tratado sobre los ojos de poca inteligencia

Porque Dios me castigó con ojos, con la visión, porque puedo observar, ergo sacar conclusiones, porque toda esta amalgama de conductas y sensaciones me devora con fruición, intento escribir sobre ” los ojos de poca inteligencia” basándome en lo que he visto. Y vaya que si he visto.

Para empezar voy a patadear a las mujeres y excluirlas del estudio, porque todo el mundo sabe que un hombre borracho es un digno espectáculo, y una mujer sin embargo es una vergüenza. ¿Quién puede padecerlos entonces? En principio cualquiera que haya abusado del alcohol más de la cuenta.

Los ojos de poca inteligencia son fácilmente reconocibles, los hemos visto todos. La cara se relaja, se embota la mente. El cuerpo se reblandece, es imposible esconder tripa o poses de marica. La expresión toma una determinación severa, pero segura, implacable pero a su vez semirendida. El cuerpo sabe que le queda poco tiempo de sí, así que no hay que gastar energías en mover los músculos de la cara ni los ojos, semicerrados siempre, una rigidez facial que la emplean mundialmente Steven Seagal entre otros.

Pero lejos del físico, como ya hemos dicho fácilmente reconocible, el tratado se centra en el psíquico, en la fuerza mental y la determinación que toma el sujeto en detrimento del corporal. Porque es que amigos, un hombre padeciendo los ojos de poca inteligencia es un arma de doble filo, una patata caliente, un artefacto capaz de matar o morir en cualquier momento.

Los ojos de poca inteligencia aportan testosterona, valentía, ahora el sujeto se atreverá a hablar de tú a tú a cualquier Diosa de la discoteca, a cualquier gallito, y recordemos sin gesticular ni mirarlos siquiera, porque el hombre afectado no necesita florituras, no se anda por las ramas.

El hombre afectado también adquiere muchos síntomas de Roger, lo que le puedas contar ya lo sabe, asiente impasible ante tus más jugosos comentarios. Puede haber explosiones o huracanes a su alrededor, que a él le da lo mismo, le importa una mierda, él está ahí aguantando el tipo y nunca cejará su empeño.

Los ojos de poca inteligencia aparecen de pronto, entre cubata y cubata, como sacando a Mr Hyde. Puedes estar machacando verbalmente de botellón a un colega, hundiéndolo en la miseria cuando de pronto su cara cambia, sus ojos se entrecierran y su mirada se pierde. “¿Y a mí qué coño me importa?” te suelta, de repente, las tornas han cambiado, nada podrá herirlo, ahora es un ser implacable. Vamos adentro, vamos fuera, podrá dictar, y o lo seguirás o se irá solo, qué más da. Bailará con la mujer que quiera, quiera ella o no, y desafiará al más rudo portero. Podrá entrar con chandal y zapatillas donde quiera ( una vez más como Roger) y hacer lo que quiera, puesto que él tiene el poder.

Como también habréis notado, los que lo leyérais, las consecuencias de este hombre y el afectado por la visión cilíndrica son similares, pero las causas son muy distintas. Mientras que para la visión cilíndrica hace falta una buena delantera, siendo el primero y único objetivo conseguirlas, obviando los resultados y daños colaterales, los ojos de poca inteligencia son un fin en sí mismo. Afectado por ellos, la cosa cambia, y los objetivos se diversifican hasta el infinito, como las posibilidades y juego. Un hombre afectado por la visión cilíndrica hará lo que sea por ella, mientras que uno afectado por los ojos de poca inteligencia hará lo que quiera, simplemente.

Artículo en construcción. Gracias al buitre y a Pablo por su exposición y gala de los ojos en muchas y muy diversas ocasiones.

Y éste será su verano

Estábamos en Benidorm, celebrando un vigésimo sexto aniversario -que se dice pronto- tranquilamente, o lo que tranquilamente se puede celebrar algo llevando media licorería y varias sustancias encima. Peinábamos entradas, escondíamos tripas y teníamos historias de hace más de diez años para dar y vender, somos unas carrozas andantes, auténticos festeros de museo.

Ya conocéis el rollo, estar dándole en el apartamento, bajar a los pubs de la playa, al under y a algún desguace quien aguante. El verano está aquí, los Madriles, Inlgleses, holandeses etc también, así que sabes que habrá color y que tu vista y tus instintos van a machacar tu espíritu, vas a estar viendo carne hasta que que cierres los ojos miles de horas después. Con los años uno se regala más, pero también se enfría y se contiene, relegándose al olvido. Dentro de no muchos años podremos contemplar cualquier espectáculo e ignorarlo. Dentro de 4000 años la gente no podrá ni reir ni llorar.

Bueno, pues estando en la playa presenciamos uno de los acontecimientos más hermosos de la existencia humana, vimos cómo una niña se había convertido en mujer. Tan simple y plano como eso. TODO eso. Allí estaba, rodeada de pollos a medio salir del huevo, alguna amiga era de su club también, pero si había un ser que desprendiera energía en Benidrom era ELLA. LLenaba aquel vestido negro corto, cortísimo, con un cuerpo duro y atlético, bronceado. Sus piernas fuertes empujaban el vestido hacia arriba, hacia un culo que el verano pasado jugaba a hacer el chorra con los niños de su edad, este verano ninguna coraza podría esconder toda aquella energía. El pelo rubio, largo, la cara clara y adulta, remataban la jugada. Era sólo una puta más en la playa, pero observándola era fácil darse cuenta de que acaba de eclosionar y desconocía aún sus nuevos poderes.

Este no sería el verano en que más iba a follar, quizás sí el que más se divertiría, pero va a ser el que se dé cuenta de qué fácil es conseguir lo que quiere. De cómo la pelota está en su tejado. Este verano cambiará de amigas, de amigos, de bragas mojadas muchas veces. Sus viejos amigos no tienen nada que hacer, están acabados, han pasado a la historia.

Simplemente escribo esto no sólo porque estoy enfermo, si no porque me acuerdo perfectamente de todo eso, cuando pasó a mi alrededor, hace tantos años ya. De cómo de grandes eran los veranos aquellos, en los que teníamos una peña de 35 personas, una piña vaya, y en cómo se ha ido a la mierda. Unos se fueron con sus condrogotas, otras riñeron, a otras las echaron por guapas, o por putas, otros se pegaron y discutieron. Es obvio que acabaremos solos ¿ Selección natural? A la mierda, pienso vivir 100 años, y cuando tenga 90, joderé con niñas de 18. Si hay una manera de reirse de la vida es ésa.

Pero éste no será mi verano.

El cono de la muerte

Trabajaba de noche, iba en el coche de mi padre a hacer mi turno. Y no porque no tuviera vehículo; tenía ya mi BMW y la GSXR 1000 k4. En el taller los dos.

Había metido el coche debajo de una furgoneta y aún no me habían dado la razón, por lo que los 3.000 euros que me pedían de poner piezas piratas me picaban. La moto dolía más; estaba en el taller esperando la aprobación del périto de la otra compañía. El périto hijodeputa que me había despertado aquella mañana y me había hecho decirle que conducía yo ( legalmente no podía), con lo que teniendo la culpa la zorra que me dió, aún tardaría MESES en querer firmar la peritación, siempre ausente.

Así que estaba pagando casi 800 euros de la moto y el coche al mes, y no disfrutaba de ninguno, y no por mi culpa que era lo peor…. Alguien tenía que pagar por aquel atropello.

Habíamos quedado para ver una maravilloso encuentro de fútbol entre el Madrid y el Valencia o Levante o el Utiel o alguno de ésos. Un clásico vamos. Como no tenía vehículos le pedí a dinoculo que viniera a por mí en su escutrer.

-Lupo, déjame llevarla que no veas las ganas que tengo de ir en moto-
-¿Podrás? ¿es mucha potencia eh?
-Va..-

Así que pilotaba el cilomotor por la pista de ademuz subiendo el puente, llegando al punto más alto, por fin la bajada. Potencia máxima y peso elevado a la cuarta, bajábamos a una velocidad desproporcionada. De repente vi un poco más adelante un cono- o lo que yo creía que era un cono- en el arcén por donde circulábamos. Ya está, fin de mis problemas. Tú me las vas a pagar todas juntas, cono de mierda. El sistema contra el cual luchaba en pelea desigual iba a caer bajo mi patada ejecutora.

Saco mi pinrel y esbozo una sonrisa, del que se sabe que va a ganar. El cono se aproxima, su muerte es inminente. Ya. ¡PUM!.
-¡AGHHH! ¡JODER! ¡¿Qué haces Montón?!¡Qué daño!¿Qué me has tirado?
Lupo grita y grita pero yo no digo nada, le he dado la patada pero estaba MUY duro, creo que ha rebotado y le ha dado a él en el costado después. Joder qué dolor. No puedo ni seguir, paro el cicloestation y empiezo a maldecir y andar como un indio.

-¿qué coño has hecho tío?
-Pues le he metido una patada al cono y me he reventao el pie, joder cómo duele.
-Sí, y me has dado a mí…
-Venga vámonos…

Seguimos hacia el Bronx, pensando yo que con el airecillo que corre y eso se me pasará. LLegamos. Nos saludamos y eso y nos ponemos a ver el partidazo..

-Joder cómo me duele el pie-
-Qué pesao!, luego dices que no te quejas nunca, llevas una hora quejándote…

Era cierto. Opto por quitarme el zapato y ver sitengo algún morao o algo. Me quito el zapato y está todo mojado por dentro. Me quito el calcetín y sale sangre coagulada a porrillo. Y tengo como un agujero en el dedo pequeñín. Las caras cambian.

-¿Qué coño es eso?
- No lo sé, pero me duele un huevo, y no puedo mover los dedos, sólo el gordo. Me podíais llevar al hospital a que me cosan y eso…

-Nada, cuando acabe el partido, no jodáis- dice Roger

Pues nada, a esperar, el Buitre me va haciendo drenajes caseros para que no le ensucie el piso. Acaba el partido y nos vamos para el hospital. Son dos pisos y no hay ascensor, el pie se me está hinchando, así que bajo a la pata coja apoyándome en la baranda y la pared. Mierda, no es la pared, es un timbre. Todos a correr.

Entramos al coche.
-¿habéis cogido mi zapato?-
-Sí claro, lo he cogido yo- Dice el buitrer

Vamos a urgencias a la criba. No sé de qué se queja la peña de urgencias, yo cuando voy siempre me cogen el primero…

Me preguntan cómo ha sido la cosa. Yo me imagino contándoles lo de la moto, primero risas, y luego más papeles, seguros, burocracia, otra lucha contra el sistema..

Así que saco una mentira piadosa de la manga.

-Nada, ha sido corriendo, me he tropezao y me he dado con un bordillo. Será sólo coser y ya….
-Bueno, sí, eso parece, pero vamos a hacer unas radiografías y nos curamos en salud.

Se va la tipa y vuelve con ellas, y cambia de cara y se pone a discutir con un médico. Vienen los dos.

-¿cómo has dicho que te lo has hecho?
-corriendo-
-¿qué llevabas, unas chanclas?
- No, zapatos, ¿qué pasa?
- Pues nada. Que tienes rotos los dos dedos más pequeños.
-Ahm..
- Y del pequeño te has cortado los tendones, y la falange superior no está…
-¿cómo que no está?
-Bueno , está, pero ha estallado en mil trozos. Así que tenemos que operarte y sacar todas las astillas, y coserte el tendón.
-Oks, y ¿qué pasará con lo que me falta de hueso?
-Te volverá a crecer…

Quid pro quo. Yo les mentí y ellos lo mismo, ahí iba a estar mi dedete para siempre. Si hubiera sido el dedo gordo, cojo de por vida, vaya plato de mal gusto.

Me operan y Roger ya se había ido. Iban a ser unos días duros y de cachondeo. Volvemos a casa del buitre y allí está mi zapato…. en el buzón de la calle.

A buen recaudo.

Hay por ahí fotos de la radiografía y del pie morado entero, a ver si alguien las tiene.
Imagen