Hagan juego, la basura pierde

Visión del Oso:

Freestyle…..

Bueno voy a ver qué se puede sacar, voy a intentar escribir algo recogiendo testimonios, atando cabos y relatando lo que sería más verosímil, ya que si tengo que escribir de lo que me acuerdo, lleno dos líneas xDD. Así, sin que sirva de precedente, daré mi versión como dudosa, y expuesta a críticas y correcciones.

Noche de autos:

La temporada se presentaba floja y anodina, así que llevábamos un tiempo mascullando la malévola idea de jugar a ” la ruleta”, un elemento que habíamos introducido en una casa rural mi mujer y yo y sus amigas. El juego era simple, cuando tocaba en tu rango de casillas palmabas chupito.

Así que como para encontrarme la boca no hay que buscámerla, el buitre me instaba a comprar una y emularlo, ya que yo estaba muy gay según él, con mi relato-promesa de que había ahí castaña segura. Era sábado y estábamos en el saler, y viendo que las de beber no estaban disponibles, compramos una en la juguetería.
Vaya ruleta, solo le faltaba el crupier.

Allí estábamos los tres magníficos, mano a mano. Rigidez, buitre y un servidor. Una docena de red bulls y dos botellas de vodka. El sistema era uno más avanzado; cada uno tenía sus fichas de un color, y cada vez que lanzabas la ruleta elegías un número para poner tu ficha, si te tocaba el número palmabas chupito. Eso ellos, yo palmaba dos chupitos por número, era el experto a batir :mrgreen: .

La ruleta corría y el tablero se empezaba a cubrir de fichas. Mi táctica era la de siempre en estos casos, intentar beber lo más rápido posible y que los demás se pusieran a tope antes y salir corriendo, o esperar a que alguien me salvara el culo como pasara la otra vez. Desde los primeros chupitos sabía que iba a acabar mal la cosa, y admiraba al buitre, al fin y al cabo era valiente, ya que siempre que me pongo bolinga le acabo pegando o destrozando cosas, por lo que técnicamente estaba cometiendo un suicidio.

Decir que ésa noche fue una de esas en las que Lupo demuestra su inteligencia, ya que con diferencia era al que más le tocaba beber, pero nos echábamos cuentas, y si yo tenía 16 fichas en el tablero y el buitre otras tantas, Lupo tenía 12 y así consecutivamente, el cabrón tiraba sin poner ficha.
Yo quería meter el turbo ya, Lupo parecía un rival débil, no hacía más que decirle lo mierda que era, que bebía muy despacio, yo sabía que me pillaba el tren. Aquí se empieza a hacer borroso el relato, recuerdo como digo que yo tenía mucha prisa, y que ya no había casillas vacía donde poner fichas, había que remontarlas. Recuerdo también que me tocaron varias de beber 4 chupitos seguidos ( a dobles, recordad) y luego algún repeat o todos beben. A todo esto llegan Raúl y su mujer.

¡Por fin! Aquí está mi Deus ex machina, mi salvador, todo controlado. Lupo ya completamente a tope, el buitre en el suelo, tengo el título en el bolsillo. Mis dos contrincantes fuera de juego pero yo no pierdo la compostura según Raúl, borracho escupe dentro de la ruleta pero no me importa, siempre voy hasta el final. Haceos una imagen: el buitre desde hace tiempo jugando desde el suelo tumbado, con los ojos de poca inteligencia y escupiéndome, Lupo luchanod por respirar, sentado como una triste efigie a mi lado, y yo a tope, pero concentrado en lo mío, en ganar, con ojos rojos como el diablo y concentrado en la jugada.

No sé cómo Lupo sale disparado al baño, y se le oye potar, voy corriendo y veo la escena. Hay unos tres litros de potado y mierda. Un par de tropezones y líquido sobre el borde de la taza del váter, un litro a la izquierda, otro a la derecha ( ambos en el suelo) y otro en la camisa de Lupo, que ahora limpia. Ésa imagen quedará grabada cien años más, Lupo ante el espejo con una mancha de litro extendida sobre su camisa, como si hubieran cogido un rodillo de pintar y lo hubieran mojado en el potado y luego extendido sobre su camisa. Él haciendo el movimiento de ” ya está limpio” y posando orgulloso ante su obra, y yo sin parar de decirle lo mierda que es, que es el más flojo, gritadno y riendo me imagino.

Recuerdo carreras, gritos, saltos. Suena el timbre de la puerta. Todos corremso y nos escondemos como niños, se envía a Irene a que de la cara. Mientras la da seguimos bebiendo. El borra me ha hecho un streptease, desde el suelo me imagino, pero tengo uan imagen real o imbuida de él moviendo las nalgas desnudas mientras se afeita, loq ue no sé es si ya estaban la pareja o no.

Me pongo agresivo y determino que hay que ir a Mogambo, nadie osa discutir. Escribo un mensaje nadie sabe cómo a mi mujer ( más tarde lo leería, perfectamente escrito “VE A MOGAMBO”) y allí nos dirigimos en le coche de castña, o eso creía yo. Del trayecto nada, ni una, de Mogambo un poco. Se ve que llegamos ( a todo esto el borra sigue en el suelo, arrastrándose) y llamamos un poco la atención. Llega mi mujer y ve al buitre en el suelo y a lupo todo potao, y piensa joder menos mal que el mío no es así. Un momento, ¿ por qué anda así?, ¿ qué le pasa? CHUCHCCUCHCU un chorro de potao lanzo, otro. ¡Hola nena! ¿ te doy asco eh? ajajajaajaj

Qué decir que a mi mujer los potaos y los espectáculos le gustan poco, pero me recoge y se dispone a llevarme a casa, la noche ha acabado para mí. El borracho -desde el suelo- y Lupo se arrastran al coche tb, quieren llegar a casa y morir como yo. ” Atropéllalos nena”, si es que soy amable hasta pedo. Le poto un poco más en el coche, y cuando llegamos a casa resulta que no tengo las llaves. La culpa es de mi mujer, o de mis padres, pero mío no…
- Bájame un pañuelo o algo nene, para limpiar esto un poco…-
-Que te largues!-
-¿qué?…-
-Que te vayas a la mierda, PESADA, déjame en PAZ!!!!- digo llamando por teléfono a mi casa, que mis padres están dumiendo. Contesta mi padre:
-¿ quién? ¿hijo? ¿qué pasa?
- CÁLLATE, callaos y ÁBREME la PUTA puerta!!!!

Subo corriendo o lo que me parece corriendo y mi padre me abre arriba. Mi mujer se va como puede.

-¿qué te pasa hijo? ¿ y tus llaves? ¿ y mi coche?
-QUE TE CALLES JODER, déjame en paz.

Me meto en la cama. Me despierto a eso de las 12, tengo una martillo neumático por cabeza. Me levanto, hago balance: llevo la camisa puesta, pero los pantalones no. Los examino. Perfectos, las zapatillas lo mismo. Conclusión: no he potao, soy una máquina. Voy al ocmedor y me como dos aspirinas, ante la mirada atónita de mis padres.

Me acuesto de nuevo. Me levanto a eso de las 2 ó las 3, una aspirina no me la habñia tragado, y está deshecha en espuma entre mi boca, mi almohada y mi cama. Vuelvo al comedor a tratar de comer.

Mi padre, la paciencia personoficada, repite:
-Hijo, ¿dónde está mi coche?
- Ehhh en casa de Sergio papá…

Llamo a Lupo. Me dice que nada, que el coche debe de estar en Mogambo. Le ruego que me lleve y viene para acá a por mi.

El coche está allí, perfectamente aparcado, sin una marca. Después de habalr de nuevo con Rául resulta qye habíamos ido a Mogambo los tres en el coche de mi padre, haciedno eses, metiéndonos en contra dirección, increíble macho, y yo sin acordarme.

Recordad, cuando llegue el nuevo papado, votad a mi padre y a mi mujer para el puesto.

Sujeto a ediciones.

Las joyas de la corona

Frotando barandillas, con las manos desnudas,  bajo un techo de uralita, en otro de los infernales veranos mediterráneos. Con estas manos sucias y fuertes que tanto mal han hecho, que tanto han sufrido. Preguntándome por qué había aceptado aquel trabajo mísero y penoso, frotando barandillas con aguarrás, deshaciéndome la piel, para que los señores pintaran después.  Mi padre me lo había ofrecido varias veces, y me lo había pintado bastante bien, bien pagado, buen horario… buena mierda.

Trabajaba para un señorito de los que los calas nada más verlos, mimados por la vida, criado entre algodones, odioso a más no poder. Enano y gafudo, me recordaba a tantos y tan repelentes engendros con los que me había tropezado a lo largo del camino que ya ni me molestaba en reparar en él. Mi padre me dejaba en su viejo astra en la sede de BMW donde estábamos pintando y me recogía al salir, lo que resultaba más hiriente si cabe porque yo por entonces ya tenía mi GSXR 750 pero claro, sin carnet ni seguro ni conocimiento de mi padre, por lo que tenía que depender de él para ir miserablemente al tajo.

Así que así pasaba los días, deshaciéndome entre el aguarrás y el calor, lleno de mierda, frotando las interminables barandillas para sacarles el polvo y poderse pintar, metros, kilómetros de barandillas interminables. La nave tenía varios pisos a cada cual más caluroso, pero a nadie parecía importarle. Los mecánicos, los únicos con los que me llevaba bien, lo tenían asumido, y se tomaban el trabajo con filosofía y desasosiego, recogían 15 minutos antes de que sonara el pito y a correr, qué bien se vive en una concesión, pensé. Los comerciales, las oficinistas y todos los trepas y pasantes del negocio hacían fugaces pasos por  mis barandillas, mirándote como siempre miran a los curritos, como si fueran basura, o mejor, como si no existieran. Todo el mundo sabe que si eres un trepa de pro es tan importante  segregarte de la chusma como chupar bien ojetes y pollas e ir a currar con las rodilleras y los pantalones desgastados…

Todas las tardes, yo empezaba a trabajar después de comer antes que el turno de oficinas, por lo que cuando ellos volvían a sus duros puestos de trabajo yo ya estaba dándole a lo mío, muriéndome de calor y de desesperación, evadiéndome y volando con mi imaginación a miles de años luz de aquéllo. Subían la rampa sin mirarme, y yo para variar fantaseaba con empujarme a todas las zorras que por allí pasaban, contoneándose ( para otros), en los más diversos lugares, a lo que ellas respondían con las mas absolutas de las diferencias.

Recuerdo un día especialmente caluroso, de esos que no sabes cómo ponerte, sólo consigues pasar más calor y sofocarte cada vez más. Acababa de reanudar desde la comida, y ésta me pesaba y aportaba calorías a mi ya caluroso porte. De repente, de cuclillas, encontré una especie de nirvana. En medio de la rampa, en medio de una de mis barandillas, encontré una inesperada corriente de aire que me refrescaba y reconfortaba de una manera plausible. Así que ralenticé lo que pude hasta casi detenerme la marcha, limitándome a mover los brazos para frotar la baranda, mientras trataba de encontrar la fuente de tan dichosa ventolera. No cabía en mi de júbilo, con esa satisfacción que sólo se asocia a los más ignorantes, y yo orgulloso de encontrarme entre ellos, veo cómo se aproxima el pelotón de oficinistas directo al tajo, por mi rampa.

Ahora es cuando hacen como siempre, como que no me ven, y piensan ladinamente en mi muerte y en el fin de estas obras de acondicinamiento de la nave, pasan de largo y mañana será otro día…. pero no. Conforme van ascendiendo la rampa y aproximándose a mí noto cómo voy captando todas sus atenciones, especialmente de las unidades femeninas, que dígase todo aquel día eran más de las normales, igual había una reunión, o alguna mierda de esas que suelen pasar. Pero yo asustado, pensando que habían descubierte mi fuente de placer eólica y ésta era algo ilegal o en contra de alguna ley absurda, no podía dejar de devolverles la mirada, desafiante.

Los pocos metros se tornan abismos, y el pelotón parece disminuir la marcha a mi encuentro, cuando advierto que algo falla de verdad, que hay algo sucio en la mirada asombrada de las féminas, que incluso alguna sonríe levemente, siempre manteniendo el tipo, y que a mi altura ya fuera el grueso del grupo el que me miraba con descaro.

Entonces es cuando yo me empiezo a preguntar muchas cosas, desde que si mi sangrante existencia se había hecho desagradable hasta el hastío y me iban a votar ipso facto, o si mis ropajes eran especialmente zarrapastrosos ese día ( recordemos que curraba con la ropa más vieja y abyecta que tenía… y eso ya es) o si definitivamente ya había llegado mi hora, y las mujeres se habían dado cuenta de que yo era el amo, que deberían hacer cola para absorver mis genes a través de mis cuerpos cavernosos y asegurar su perpetuación en el universo y toda aquella mandanga que siempre sueña uno, pero claro aquello no me satisfacía porque también los hombre miraban…. envidiosos pensé yo, llegando a una conclusión de mi agrado.

Mas cuando el grupo ya prácticamente me había pasado, una rápida y reveladora mirada propia me sacó de todas mis ensoñaciones, de todas mis tonterías. La corriente reconfortante de aire y satisfacción se debía a que mis pantalones estaban rotos..

… y llevaba toda la polla y los huevos fuera colgando al aire.

Después de aquel día todo fue más fácil.

Kojimasexual 01 10

En Benidór, cómo no!

Todo empieza como en una barata peli de serie B, cuando unos zombies o monstruos genéricos raptan al protagonista y para aturdirlo/retenerlo utilizan toda una suerte de viles y destructoras técnicas como pueden ser contornearse sin sentido y agarrarlo de hombros y torso sin fuerza…. sólo que esta vez los zombies son británicas cachondas y la buenorra protagonista es un Buitre sin afeitar, libre y con su mejor chándal digno de la mejor timba de póker. La visión del Hombre buitral desapareciendo tras las puertas del ascensor, sus lorzas atenazadas por las manazas de las guiris, una resistencia por su parte nula y los gritos de las hooligans ávidas de sexo y la firma de A. Romero en la noche de los muertos vivientes parece un cliché.

Recuperado, con sondas o no, sube el sex symbol en otro ascensor a nuestra planta. Las británicas cachondas, en primera instancia, con la teoría de la ciudad nueva, parece un grupo digno de disputar el torneo Playboy de volley playa. Y es que esta técnica es tan cruel para los hombre y tan difícil de esquivar que hasta yo mismo caigo con elevada frecuencia. No falla: si vas a un sitio nuevo y ves un grupo de 4-5-6 tías o másy UNA o DOS están buenas y en tus cromosomas llevas una Y, estás perdido, automáticamente tu organismo empieza a segregar testosterona, se te embota la mente y tu cerebro sólo asimila que TODAS están buenas. Ahora entiendes por qué cada vez que alguien viene de una ciudad o sitio nuevo te dice la de tías buenas que hay por ahí. Pero bueno, avancemos en la historia.

Ni siquiera ha acabado “el partido”, pero ya hemos cenado, y charlton y yo nos vamos para el apartamento a continuar bebiendo, puesto que los demás prefieren echar un trago previo mientras ven acabar el partido ( fatalmente para el equipo del turia). Sube la gentuza y continuamos el botellón todos juntos, Diegol ya ha puntuado. Acabamos con la mezcla, hacemos una botella y bajamos para la zona British. Fin del grupo.

Cada uno empieza a dispersarse por un lado distinto, utilizando sus más sucias técnicas de ligue, y yo, utilizo la mía. Me quedo de pie y me dedico a mirar, siempre me gustó mirar. Pero esta vez me lo ponen difícil, me dejan solo y vamos haciendo un corre que te pillo, un tira y afloja por todos los pubs de la zona british, en la calle peatonal. Del bahamas al hipodrome y de ahí al otro, y vuelta a empezar. Parece que Diego puntúa de verdad y dice que se lleva a la chati al apartamento, mal me veo, hay dos apartamentos, somos seis y uno ya está ocupado, es cuestión de tiempo que otro pille y me quede durmiendo en la calle. EL buitre con empeñado en deshacerse de su patrimonio, no para de atusar a jóvenes y viejas con sus móviles y demás parafernalias, como vendiéndoles algo. Finalmente decide que ya está bien, y su noche acaba pasadas las tres, bajo al hipodrome por última vez.

Allí está Diegol, que supuestamente se había ido al apartamento a zumbarse a la escandinava, escorado con ella en una eterna danza. Me veo sólo, como toda la noche extraña en benidorm, y ya no sé qué hacer. Aparece Charlton ya medio a tope, saca un billete de 20 euros y lo blande al viento cual espada. Los ojos cerrados, la boca desencajada, los movimientos mecánicos, se empeña en que me paga un cubata, cuando soy yo el que le debe uno. Le saco un vodka red bull y me enfilo yo otro, pero sin conseguir que baje el brazo con los 20 euros en alto. Le repito unas 60 veces que ahora estamos en paz, y que no me apetece beber más de momento, pero es imposible, conforme le bajo el brazo lo sube como un resorte, cual estatua de la libertad prostituida.

Al lado de la esquina que habíamos escogido para echar el trago, pero en el lado contiguo, enfrente del dj, y no de cara a la salida como el nuestro, hay un grupúsculo de tiparracas. Disimuladamente, o no, las examino. De espaldas a mí, y la más próxima a mi esquina hay una buena jaca, más de uno ochenta, delgada, estilizada, morena, con el pelo a media melena, un vestido elástico que deja casi metro y medio de piernas como bello espéctaculo, jóvenes carnes enjutas y flexibles. En frente de ella, y por ende de mí, hay una especie de gorda masticable que se ha ido de madre, y lo de masticable quedó atrás como el efecto 2000, y resulta una puta de segunda regional en horas bajas. Gorda neumática, embutida en ropajes sexys, la falda le tira y le queda corta, como está de muslapenes abiertos mi mirada va directa al punto y encuentra un abultado tanga morado. Creo que sí que necesitaba otro cubata. El grupo se complementa con otra jamba alta, pero esta vez rubia, peor que la morena pero apetecible, muy apetecible a aquellas horas. Más llena y blandita que su compañera morena, pero dentro de una bondad MUY aceptable, parece cariñosa, que diría uno que yo me sé. Y cerrando el grupo, la Líder. Una tía de esas que dices madre de Dios Santo, por esto se reservan los derechos de admisión. Una tipa mal hecha hasta el hastío, con el cuerpo de proyectil gordo y en forma de bolo que tienen los hombre gordos de… 60 años, con toda la gravedad en el centro, obesidad central que la llaman, y como agravándolo, la amiga se enfunda unas mallas elásticas y una camiseta de culturista que le vendría holgada al mejor hulk hogan. Una tipa de esas que dices si la empujo un poco, se pone a dar vueltas y no para jamás, pero a difeencia de la masticable en horas bajas, esta mujer no conoció la forma humana, remata su abyecto cuerpo una cabeza enorme, descomunal, como la que le pondrías en pesadillas a una cerda de 400 kilos que está dando una camada de 32 cerdos por el culo.

Algo me dice que la noche se ha tornado en prometedora, y me aparto un poco a hacer como bailo mientras vigilo al grupo en perspectiva, me coloco justo al bajar de las escaleras, entre las dos barras, mientras charlton sigue con sus bailes, peleándose con la chaqueta como siempre y con el billete de 20 pavos ondeando al viento. De repente se produce una explosión cósmica, y de un agujero pantenporal surjen Lorenzo y Jimmy, asediando o perseguidos por algún escuerzo, no recuerdo. Nos sorprendemos los 4 de reencontrarnos y estamos hablando un poco, y nos ponemos a movernos y yo me escoro más. Que comience el espectáculo.

La gorda Líder se hace valer el cargo y, a sabiendas que su grupo está llamando la atención, se pone a pasarse un hielo boca a boca con una de las compañeras jamonas. Rápidamente llaman la atención de mis conpinches y se ponen a arrimar la cebolla con todo su arte y sucias técnicas. Todos quieren el hielo de las dos guapas, pero de vez en cuando se tienen que comer a los troncos, cosa que por otro lado no les desagrada. De momento es hielo y nada más, todo un inocente juego. Pero yo, observador, veo fácilmente como el grendel ha tejido la telaraña y se está llevando a los pobres mosquitos a un sitio de donde no podrán salir. Así que cuando ella decide -la jefa-, deja de lado el hielo y empieza a enrollarse con mis tres amigos, uno detrás de otro. Su papada brinca de felicidad al poder deglutir a tan magníficos ejemplares. Ellos no saben ni cómo ni porqué, pero allí acaban comiéndole el morro al mosntruo del averno, a turnos, sobándole la tripa y las barrigas, los brazos morcillóneos, y cuando se les acaba el chance, buscan a las buenas y al ser rechazados vuelven a por el néctar de la gorda. Jimmy, tal vez el menos ciego de los tres, intenta enrollarse con las buenas en contra de su voluntad, y ciertamente lo consigue a ratos, les mete su sucia apéndice hasta el cogote y las soba de arriba abajo, en contra de la voluntad de ellas que lo empujan y vuelve a tocarle el turno para el barril, que tiene para todos. A todo esto, para mi agradable sorpresa, la jaca buena morena, la del vestido, empieza a abalanzarse sobre la barra, descubriendo todo su culo. Un digno espéctaculo para todo un voyeur como yo, la joven, ajena a todo el mundo, muestra sus piernas hasta más allá de donde acaban, dejando todos los glúteos fuera, mientras mis camaradas hacen el canelo con la gorda.

Probablemente el momento álgido sea cuando Lorenzo y Charlton haciendo cola para la gorda, la tiene Jimmy a su merced, haciéndole las más tétricas guarradas que se pueden hacer en la disco, enrollándose con ella como si se fuera a acabar el mundo, advierte que yo sigo allí. Primero me mira de reojo, y hace como que no me ve, pero al ver que yo le he visto, y sé que me está viendo, se le hiela la sangre al principio… y si hubiera podido pagar 100 euros porque yo no presenciara aquello bien sabe que lo hubiera hehco, pero yo estaba allí ya en toda mi gloria. La cosa sigue unos 20 minutos, la gorda jefa teje unas marañas que hacen que quieran ellos o no ( vamos a darles el beneficio de la duda) siempre estén con ella sin dejarla ni tomar el aire.

De repente noto que no soy el único voyeur de la sala, y detrás de mi se han juntado un par de negros y un guarro como yo, contemplando la que está enseñando el culo. Imagino la escena grabada desde las cámaras de seguridad, cuando me interrumpe un grupo de dos o tres moros asquerosos, de esos que van vendiendo por la calle y trapicheando, que ha olido el sexo y entran al trapo. Así que ahora son 5 ó 6 para la gorda y sus secuaces, que no dan abasto, más que nada porque el 90% del tema se lo lleva la jefa, y cuando me temo que habrá violencia y demás, una tiparraca me abstrae de mis pensamientos pisándome con su tacón en mi tobillo y me deja amargado, y creo que me pintan la hora de irme. Dejo a las fieras con la domadora y encaro la subida al apartamento.

Dos cosas del día siguiente: Charlton no tiene nada de dinero ( a alguien le vendría bien el suyo) y el grupo de golfas estaba en nuestra planta, eran las que habían secuestrado al buitre.

Así que nunca te fies de la teoría de la ciudad nueva, o sí, si quieres compartir un monstruo con los colegas.

Kojimasexual diciembre 09

Unas cuantas historias de AMOR

Ahora mismo, que siento tantas cosas y a la vez no siento nada, como una prótesis huérfana. Ahora que sé cuánto duele, no puedo dejar de acordarme de unas cuantas historias que se me han quedado grabadas a través de las experiencias de terceros. Ahora que no sé ni si quiera cómo ha pasado, ni cuándo va a acabar, a continuar o a cambiar siquiera. Voy a mencionar todas estas comidillas, tengan o no tengan que ver con la mía, omitiendo claro está los protagonistas…. pero bueno, si me leen tres personas, dos sabrán quiénes son. No me van a hacer sentir mejor, ni voy a llenar el vacío que siento, pero ahora mismo es lo único que me sale.

Y ahí van, todas execrables, todas miserables, todas CIERTAS.

“Me venía muy bien”
Lo dejan un amigo y la novia, acabando la carrera, ambos universitarios y saliendo desde primero. Yo a la tipa no la conocía de nada, y cuando pasa, pues lo típico, amigos volved a mí y tal y cual. Noches de fiesta, volver a salir etc. Ya un poco más serenos, le preguntas que cómo se siente, si está mal y eso. Después de la parrafada, suelta : ” Es que me venía muy bien para la carrera. No tenía que salir a ligar para follar, así me podía centrar en la carrera. Ahora, ya ves, voy a tener que salir y buscar y toda la pesca, y pierdo tiempo de estudiar……”
…..

“Me da asco que me toque”
La típica niña que nos gusta a todos, y después de ir unos años follándose a los que le rotan ( y bien que hace) pero siendo aún super joven ( ¿18 años?) se echa un novio ” de verdad”, más mayor, más tranquilo, con el que asentarse. ” todo va muy bien” siempre, no hay que preguntar, siempre va bien, pasan los años, todo sigue igual, hasta que un día, la niña se cansa. Lo raro es que no sé la versión oficial, sólo la que me contó ella como confidencia, y preferiría quedarme con la oficial. ¿Entonces, qué ha pasado? Nada, ninguna razón, de repente un día me dió asco, y ahora no le puedo ni dar la mano ni verlo. Es lo que hay, no sé por qué no lo entiende…

Yo tampoco, yo tampoco….

“No me veo contigo en el futuro”

Otra pareja de instituto, ella empollona de bachiller, él un perdido en ciclos y tal, carne de currito. Qué bonito es el amor, el chico en cuestión es probablemente el tío con más corazón que he conocido en mi vida. Siempre se ha puesto por el otro, estudié con él, y no dejó de perjudicarse por el último mono de la clase, siempre poniendo todas las mejillas, un tío con el que es imposible discutir ni llevarse mal. Normal que tuviera una novia como aquélla, que bien buena que estaba. El tipo de persona que todas las suegras querrían tener como nuero. Entonces, ¿qué? pues nada, el año que viene veo que voy a empezar una carrera, voy a ser una mujer de provecho, con aspiraciones, y tú eres carne de manos sucias, un pringado, no me puedo ver con alguien como tú en el futuro. ¿El amor, qué es eso? No me compraré una gran casa con amor, ni viviré el centro, mis tarjetas de crédito no aceptaran el amor a cuenta. Así que nada. Pero podemos ser amigos. Y lo fueron, vaya que sí…..

“Los findes para estudiar y la novia”

¿Y tú, menganito, por qué no sales nunca? Siempre en casa estudiando, o con la novia. ¿Yo? No tenéis ni idea, yo salgo los jueves con mis amigos de la facultad, si tengo que ligar o emborracharme o ligar es ahí cuando lo hago, y ella igual ( sic) y los findes para ver a mis padres, estudiar y estar con la novia, que los dos estudiamos. Un círculo perfecto. En unos años tendré una carrera, seguiré teniendo novia y me contaré las fiestas dobles….

Y tú, ¿Qué tendrás? muahahahahahahaah

” Lo deja hoy”

Salimos de fiesta, con las amigas de una amiga. Pronto empieza la búsqueda de cuál es la mejor, la que está más buena, la presa. Los comentarios son afines, todos coincidimos, es ésa. Frases y comentarios en la oreja de nuestra amiga, más información, pofavó, pero nada, la chica tiene novio y no hay nada que hacer, se le respeta. De repente, aparece un grupo de chicos amigo de las otras chicas. Uno empieza a bailar y arrimar la cebolleta obscenamente y sin pudor ante la chica en cuestión. ¿Es ese el novio?, preguntamos. “No”. Joder, pero si parece que ya están comprometidos, que estén follando cada semana. ¿Seguro que tiene novio? Sí, seguro… Continúa el juego, y, finalmente, le mete el hocico, se la hace allí delante de todos, y las amigas, lejos de sorprenderse, se ríen.

Pero joder, ¿no tenía novio? le preguntamos a nuestra amiga. Hastiada ya, responde: “SÍ, PERO LO DEJA HOY”

y BASTA por Hoy…

Tratado sobre los ojos de poca inteligencia

Porque Dios me castigó con ojos, con la visión, porque puedo observar, ergo sacar conclusiones, porque toda esta amalgama de conductas y sensaciones me devora con fruición, intento escribir sobre ” los ojos de poca inteligencia” basándome en lo que he visto. Y vaya que si he visto.

Para empezar voy a patadear a las mujeres y excluirlas del estudio, porque todo el mundo sabe que un hombre borracho es un digno espectáculo, y una mujer sin embargo es una vergüenza. ¿Quién puede padecerlos entonces? En principio cualquiera que haya abusado del alcohol más de la cuenta.

Los ojos de poca inteligencia son fácilmente reconocibles, los hemos visto todos. La cara se relaja, se embota la mente. El cuerpo se reblandece, es imposible esconder tripa o poses de marica. La expresión toma una determinación severa, pero segura, implacable pero a su vez semirendida. El cuerpo sabe que le queda poco tiempo de sí, así que no hay que gastar energías en mover los músculos de la cara ni los ojos, semicerrados siempre, una rigidez facial que la emplean mundialmente Steven Seagal entre otros.

Pero lejos del físico, como ya hemos dicho fácilmente reconocible, el tratado se centra en el psíquico, en la fuerza mental y la determinación que toma el sujeto en detrimento del corporal. Porque es que amigos, un hombre padeciendo los ojos de poca inteligencia es un arma de doble filo, una patata caliente, un artefacto capaz de matar o morir en cualquier momento.

Los ojos de poca inteligencia aportan testosterona, valentía, ahora el sujeto se atreverá a hablar de tú a tú a cualquier Diosa de la discoteca, a cualquier gallito, y recordemos sin gesticular ni mirarlos siquiera, porque el hombre afectado no necesita florituras, no se anda por las ramas.

El hombre afectado también adquiere muchos síntomas de Roger, lo que le puedas contar ya lo sabe, asiente impasible ante tus más jugosos comentarios. Puede haber explosiones o huracanes a su alrededor, que a él le da lo mismo, le importa una mierda, él está ahí aguantando el tipo y nunca cejará su empeño.

Los ojos de poca inteligencia aparecen de pronto, entre cubata y cubata, como sacando a Mr Hyde. Puedes estar machacando verbalmente de botellón a un colega, hundiéndolo en la miseria cuando de pronto su cara cambia, sus ojos se entrecierran y su mirada se pierde. “¿Y a mí qué coño me importa?” te suelta, de repente, las tornas han cambiado, nada podrá herirlo, ahora es un ser implacable. Vamos adentro, vamos fuera, podrá dictar, y o lo seguirás o se irá solo, qué más da. Bailará con la mujer que quiera, quiera ella o no, y desafiará al más rudo portero. Podrá entrar con chandal y zapatillas donde quiera ( una vez más como Roger) y hacer lo que quiera, puesto que él tiene el poder.

Como también habréis notado, los que lo leyérais, las consecuencias de este hombre y el afectado por la visión cilíndrica son similares, pero las causas son muy distintas. Mientras que para la visión cilíndrica hace falta una buena delantera, siendo el primero y único objetivo conseguirlas, obviando los resultados y daños colaterales, los ojos de poca inteligencia son un fin en sí mismo. Afectado por ellos, la cosa cambia, y los objetivos se diversifican hasta el infinito, como las posibilidades y juego. Un hombre afectado por la visión cilíndrica hará lo que sea por ella, mientras que uno afectado por los ojos de poca inteligencia hará lo que quiera, simplemente.

Artículo en construcción. Gracias al buitre y a Pablo por su exposición y gala de los ojos en muchas y muy diversas ocasiones.

Y éste será su verano

Estábamos en Benidorm, celebrando un vigésimo sexto aniversario -que se dice pronto- tranquilamente, o lo que tranquilamente se puede celebrar algo llevando media licorería y varias sustancias encima. Peinábamos entradas, escondíamos tripas y teníamos historias de hace más de diez años para dar y vender, somos unas carrozas andantes, auténticos festeros de museo.

Ya conocéis el rollo, estar dándole en el apartamento, bajar a los pubs de la playa, al under y a algún desguace quien aguante. El verano está aquí, los Madriles, Inlgleses, holandeses etc también, así que sabes que habrá color y que tu vista y tus instintos van a machacar tu espíritu, vas a estar viendo carne hasta que que cierres los ojos miles de horas después. Con los años uno se regala más, pero también se enfría y se contiene, relegándose al olvido. Dentro de no muchos años podremos contemplar cualquier espectáculo e ignorarlo. Dentro de 4000 años la gente no podrá ni reir ni llorar.

Bueno, pues estando en la playa presenciamos uno de los acontecimientos más hermosos de la existencia humana, vimos cómo una niña se había convertido en mujer. Tan simple y plano como eso. TODO eso. Allí estaba, rodeada de pollos a medio salir del huevo, alguna amiga era de su club también, pero si había un ser que desprendiera energía en Benidrom era ELLA. LLenaba aquel vestido negro corto, cortísimo, con un cuerpo duro y atlético, bronceado. Sus piernas fuertes empujaban el vestido hacia arriba, hacia un culo que el verano pasado jugaba a hacer el chorra con los niños de su edad, este verano ninguna coraza podría esconder toda aquella energía. El pelo rubio, largo, la cara clara y adulta, remataban la jugada. Era sólo una puta más en la playa, pero observándola era fácil darse cuenta de que acaba de eclosionar y desconocía aún sus nuevos poderes.

Este no sería el verano en que más iba a follar, quizás sí el que más se divertiría, pero va a ser el que se dé cuenta de qué fácil es conseguir lo que quiere. De cómo la pelota está en su tejado. Este verano cambiará de amigas, de amigos, de bragas mojadas muchas veces. Sus viejos amigos no tienen nada que hacer, están acabados, han pasado a la historia.

Simplemente escribo esto no sólo porque estoy enfermo, si no porque me acuerdo perfectamente de todo eso, cuando pasó a mi alrededor, hace tantos años ya. De cómo de grandes eran los veranos aquellos, en los que teníamos una peña de 35 personas, una piña vaya, y en cómo se ha ido a la mierda. Unos se fueron con sus condrogotas, otras riñeron, a otras las echaron por guapas, o por putas, otros se pegaron y discutieron. Es obvio que acabaremos solos ¿ Selección natural? A la mierda, pienso vivir 100 años, y cuando tenga 90, joderé con niñas de 18. Si hay una manera de reirse de la vida es ésa.

Pero éste no será mi verano.

El cono de la muerte

Trabajaba de noche, iba en el coche de mi padre a hacer mi turno. Y no porque no tuviera vehículo; tenía ya mi BMW y la GSXR 1000 k4. En el taller los dos.

Había metido el coche debajo de una furgoneta y aún no me habían dado la razón, por lo que los 3.000 euros que me pedían de poner piezas piratas me picaban. La moto dolía más; estaba en el taller esperando la aprobación del périto de la otra compañía. El périto hijodeputa que me había despertado aquella mañana y me había hecho decirle que conducía yo ( legalmente no podía), con lo que teniendo la culpa la zorra que me dió, aún tardaría MESES en querer firmar la peritación, siempre ausente.

Así que estaba pagando casi 800 euros de la moto y el coche al mes, y no disfrutaba de ninguno, y no por mi culpa que era lo peor…. Alguien tenía que pagar por aquel atropello.

Habíamos quedado para ver una maravilloso encuentro de fútbol entre el Madrid y el Valencia o Levante o el Utiel o alguno de ésos. Un clásico vamos. Como no tenía vehículos le pedí a dinoculo que viniera a por mí en su escutrer.

-Lupo, déjame llevarla que no veas las ganas que tengo de ir en moto-
-¿Podrás? ¿es mucha potencia eh?
-Va..-

Así que pilotaba el cilomotor por la pista de ademuz subiendo el puente, llegando al punto más alto, por fin la bajada. Potencia máxima y peso elevado a la cuarta, bajábamos a una velocidad desproporcionada. De repente vi un poco más adelante un cono- o lo que yo creía que era un cono- en el arcén por donde circulábamos. Ya está, fin de mis problemas. Tú me las vas a pagar todas juntas, cono de mierda. El sistema contra el cual luchaba en pelea desigual iba a caer bajo mi patada ejecutora.

Saco mi pinrel y esbozo una sonrisa, del que se sabe que va a ganar. El cono se aproxima, su muerte es inminente. Ya. ¡PUM!.
-¡AGHHH! ¡JODER! ¡¿Qué haces Montón?!¡Qué daño!¿Qué me has tirado?
Lupo grita y grita pero yo no digo nada, le he dado la patada pero estaba MUY duro, creo que ha rebotado y le ha dado a él en el costado después. Joder qué dolor. No puedo ni seguir, paro el cicloestation y empiezo a maldecir y andar como un indio.

-¿qué coño has hecho tío?
-Pues le he metido una patada al cono y me he reventao el pie, joder cómo duele.
-Sí, y me has dado a mí…
-Venga vámonos…

Seguimos hacia el Bronx, pensando yo que con el airecillo que corre y eso se me pasará. LLegamos. Nos saludamos y eso y nos ponemos a ver el partidazo..

-Joder cómo me duele el pie-
-Qué pesao!, luego dices que no te quejas nunca, llevas una hora quejándote…

Era cierto. Opto por quitarme el zapato y ver sitengo algún morao o algo. Me quito el zapato y está todo mojado por dentro. Me quito el calcetín y sale sangre coagulada a porrillo. Y tengo como un agujero en el dedo pequeñín. Las caras cambian.

-¿Qué coño es eso?
- No lo sé, pero me duele un huevo, y no puedo mover los dedos, sólo el gordo. Me podíais llevar al hospital a que me cosan y eso…

-Nada, cuando acabe el partido, no jodáis- dice Roger

Pues nada, a esperar, el Buitre me va haciendo drenajes caseros para que no le ensucie el piso. Acaba el partido y nos vamos para el hospital. Son dos pisos y no hay ascensor, el pie se me está hinchando, así que bajo a la pata coja apoyándome en la baranda y la pared. Mierda, no es la pared, es un timbre. Todos a correr.

Entramos al coche.
-¿habéis cogido mi zapato?-
-Sí claro, lo he cogido yo- Dice el buitrer

Vamos a urgencias a la criba. No sé de qué se queja la peña de urgencias, yo cuando voy siempre me cogen el primero…

Me preguntan cómo ha sido la cosa. Yo me imagino contándoles lo de la moto, primero risas, y luego más papeles, seguros, burocracia, otra lucha contra el sistema..

Así que saco una mentira piadosa de la manga.

-Nada, ha sido corriendo, me he tropezao y me he dado con un bordillo. Será sólo coser y ya….
-Bueno, sí, eso parece, pero vamos a hacer unas radiografías y nos curamos en salud.

Se va la tipa y vuelve con ellas, y cambia de cara y se pone a discutir con un médico. Vienen los dos.

-¿cómo has dicho que te lo has hecho?
-corriendo-
-¿qué llevabas, unas chanclas?
- No, zapatos, ¿qué pasa?
- Pues nada. Que tienes rotos los dos dedos más pequeños.
-Ahm..
- Y del pequeño te has cortado los tendones, y la falange superior no está…
-¿cómo que no está?
-Bueno , está, pero ha estallado en mil trozos. Así que tenemos que operarte y sacar todas las astillas, y coserte el tendón.
-Oks, y ¿qué pasará con lo que me falta de hueso?
-Te volverá a crecer…

Quid pro quo. Yo les mentí y ellos lo mismo, ahí iba a estar mi dedete para siempre. Si hubiera sido el dedo gordo, cojo de por vida, vaya plato de mal gusto.

Me operan y Roger ya se había ido. Iban a ser unos días duros y de cachondeo. Volvemos a casa del buitre y allí está mi zapato…. en el buzón de la calle.

A buen recaudo.

Hay por ahí fotos de la radiografía y del pie morado entero, a ver si alguien las tiene.
Imagen


Bífidus Fatal

Yo, que como todo hijo de vecino, llevaba ya más de 20 años ingiriendo yogures caducados, papas podridas, bocatas semanales, “comida” del suelo, bebidas de muy dudosa procedencia y había flirteado con todo tipo de drogas, especialmente de las que te tragas :mrgreen: , iba a llevarme una advertencia traicionera y miserable.

Un sábado más, pero en Namek. Alcohol, risas, tonterías, lo de siempre. Llego a casa tambaleándome pero por mi propio pie, bastante perjudicado. Entro por el garaje suberpticiamente como toca, afuera amanece y mi padre está a punto de despertarse. He de ser raudo, o me lo encontraré y habrá sesión de palique.

Como en tantas otras casas en las que viven varios adultos, se produce una lucha a destiempo por la comida. Unos la comprar, y como no la pueden devorar de golpe, guardan una parte y las cosas buenas buenas, las ESCONDEN. Al menos pasa eso en mi casa, sobretodo en el pueblo, ya que es la casa que mñas cerca está de la discoteca, y los asaltos de jóvenes y hambrientos hacen estragos en los víveres de mi familia. Así, como la nevera que tengo allí es de las antiguas, de las que tienen el congelador arriba y la nevera abajo, y mis padres saben lo poco que gusto de doblar el lomo, un escondite idóneo parecía el primer estante de la nevera, lejos de mi perspectiva puesto de pie.

Pero no sé porqué, quizás in inherente instinto suicida, ese día iba a retorcerme y mirar allí. ¡Oh! Qué ven mis inyectados ojos en sangre, 5 ó 6 actimels límpidos y desprotegidos, pobres de ellos.

Como un imbécil que ha capturado un pez de dos metros sin darse cuenta, me rio yo sólo entre las luces que salen del interior de la nevera y las que se cuelan a través de las persianas, alumbrando mi crimen.

¡Sólo uno al día! reza el envase
Que le den por el culo
¡Solo uno al día! Me decía el Trol
Cálla, trol

Así que los enfilo uno a uno, joder qué buenos están; si hubiera habido 30 me los hubiera cepillado. Aquello servía para regular el tráfico intestinal, o eso decía el anuncio creo. Yo podía imagina mi fábrica de mierda llena de autopistas, con vitaminas y mierdas circulando a chorrocientos kilómetros por hora, embotadas sus mentes de l casie imunitas, trigliceritos, omega 70 y su puta madre. Dejo todos los envases tristes y vacíos en el mármol, como firmando mi atropello con una guarrería, y subo las escaleras hasta mi cuarto, aún riéndome. Me acuesto y me duermo sin novedad.

Me despierto ¿ ya es mediodía?. Oh no, espera un momento, noto como una costra en mi tripa ¿ me apuñalaron anoche?. Me intento incorporar y tararí que te ví, si doblo el lomo un milímetro mis costuras se rompen y amenazan con soltar milenios de mierda. Joder cómo me duele la tripa¿ me estoy cagando?, ni puta idea, me intento concentrar en mi esfínter anal, pero todo mi tronco está contraído, porque me acabo de tocar la chorra y empalmado como siempre, que si no juraría que tengo ahí dentro un bastardo hijo de satanás introducido en un escarceo olvidado. ¿ Esto qué es?.

Hago lo que hago siempre cuando em encuentro muy mal. Trato de dormir y ya se pasará solo, o me moriré. Hasta ahora siempre se ha pasado.

Me despierto a lo que calculo que son dos horas más, sudando. ¿Sudando?, pero si yo no sudo. Me toco el horrible rostro, estoy LLORANDO. El dolor es ahora tan fuerte que casi no lo siento. Veo puntitos negros. Cada vez que me retuerzo un poco noto como cómo una enorme roca, o lo que yo creo que es éso, me desgarra lo que Dios quiera que tenga por ahí dentro. Es como una roca angulosa dentro de un globo de a peseta. Es cuestión de tiempo. Decido que tengo que cagar, ésa será mi salvación.

Me tiro de la cama, literalmente, y siento como aquello se mueve, me muero de dolor pero me callo como la puta que soy. Llego miserablemente a la taza, y en una postura medio a “bolapié”, medio de pie, medio sentado, trato de defecar. Quién me iba a decir a mí, alcohólico, que aquello de no poder cagar era un problema real y no un cuento como el estrés o la depresión. Ahora entendía a todas aquellas furcias en la tele comiendo mierda para poder cagar. Nada, imposible. También recordaba aquella pintada que ví en un bar hace tantos años: Zona mortal, caga o muere. Era el fin.

¿Es ésto la vida? ¿ tan miserable es el ser humano?. Yo, que me he jugado el pellejo contra la muerte a lo largo y ancho de mi vida, tantas veces y por tan poco, saliendo siempre victorioso. No podía morir en el Bronx, ni de un disparo, después de una persecución policial, de días y días sin dormir, de beber hasta perder el conocimiento, a 300 kilómetros por hora, después de trabajar jornadas y jornadas. Iba a morir allí, con aquellos calzoncillos tan feos, desprovisto de cualquier dignidad, la vida era una broma. Así que volví a la cama, sufriendo espasmos y alucinaciones, llorando otra vez, tiritando. Me metí, me tapé y traté de poner una cara de resignación.

¿Qué dirían mis padres?¿Quién heredaría mis consolas? Qué desesperación, que me devuelvan el dinero…

Me volví a dormir. Me desperté, el dolor seguía, pero había menguado y , sorpresa, tenía ganas de cagar. Fuí, y cagué. Bueno, expulsé unas cuantas bolas negras como el demonio, canicas duras ( o parecían duras) y todo comenzó a funcionar. Ja, os he vencido…..

Bajé al comedor.
-¿Qué, ya te has jodido todos los actimels eh? ¡Te tenía que haber dao un chungo!
- Si tú supieras….
-¿Qué?

La vida pasa. Cada vez es peor

Esto es una puta mierda, y ésta entrada es tan burda y zafia que podría colgarla en el más necio fotolog se sémaikel_69 o sucedáneo, pero si no escribo hoy, si no escupo, no dormiré. O quizá es el calor. ¿Cuántos grados hace? ¿35?, pues aún faltan diez…

A vueltas con todo, esto es una porquería. Tengo un BMW, tengo motos gordas, consolas y móviles de última generación, tele Full HD, ordeñador, internet, una colección de consolas, literatura buena para parar un convoy. Viajo. Hago deporte, voy al gym. Tengo trabajo, mujer, salgo los fines de semana, hago escapadas y el subnormal. Ahora incluso ahorro y muevo mi dinero. ¿Es esto todo? ¿ qué he llenado, dos párrafos?

Hoy ha sido un día en los que valía la pena dormirse por la autovía y enviarlo todo a la mierda. Y eso que me he levantado a las 11.

Llamo gratis, por las tardes y por las noches. Pero no tengo a quién llamar. Veo mis facturas de teléfono y son lamentables, un puñado de números que se repiten todos los días, todos los meses. Vivo en el puto día de la marmota, tengo 25 años y me siento más viejo que la vida misma. Me sé una barbaridad de números de teléfono. A unos no puedo llamar. Otros ya no existen. Otros no me lo cojerán. Otros me lo cogerían y sería un ¡hola qué tal! bien ¡Hola qué tal! bien. ¿ Qué querías? No quiero nada, quiero estar al otro lado y sentir que estamos en el mismo mundo, pero no te voy a contar nada, y la mierda que tengas no me interesa en absoluto. Los que me lo cogen no tienen nada nuevo que decirme, ni yo tampoco a ellos.

Llego a casa y lo primero como siempre vengo al PC. Ya he revisado el correo y alguna web desde el curro, pero yo vengo como drogado. Más mierda, unas cuantas conversaciones que no llevan a nada, con los 4 contactos de siempre. Tengo 200 contactos en el MSN, y desde que monté este pc hace un año tengo 20 coversaciones distintas. Tengo un montón de gente ahí que no sé ni de dónde coño han salido. Lo mejor de todo es que cada dos meses se ponen de nick” Limpieza de msn, agregarme a tal cuenta” o mierdas de ésas, pero yo siempre sobrevivo. ¿Por qué coño no me borran? y o ni borro ni agrego a nadie, sólo acepto…. o aceptaba.

Me acuerdo cuando venía como loco y tenía 2 ó 3 contactos nuevos, chicas o gente que me proponía cosas diferentes, o cuando me llegaban SMS al móvil con cosas de verdad, auténticas, implicaba estar hoy aquí y mañana allí. La vida era una sucesión de aocntecimientos y experiencias, siempre sumando.

Todo eso se acabó. Me he ido metiendo en un cono del que ya no voy a poder salir. Dentro de 5 años estaré aquí mismo, más viejo, más machacado y pensando la misma mierda. Maldita vida, no nos entendemos.

Y lo peor de todo es que no tengo nada que contar. He estado escribiendo un buen rato, pero no he sacado nada, sólo he parido mierda. Isaac Asimov escribió más de 500 obras, fue profesor y catedrático, estudió hasta que ya no había nada que aprender, enseñó a los que no les era tan fácil, y aún así no tenía ni secretaria, te cogía él el telófono. Yo he estado hoy 6 horas en una máquina sentado y cuando he llegado a casa no tenía ganas ni de meneármela. Quería haber escrito un poco más del “”"”libro”"”" o alguna historieta de los viejos tiempos, pero no ha salido nada.

Tengo un montón de mierda dentro, y no sé cómo canalizarla, a dónde enviarla.


Vuela Lupo, vuela alto

Bananas. Fallas. Hacía poco más de un mes que había comprado mi primera GSXR 1000, cuyos 164 caballos me resultaban aún indómitos y ni mucho menos los controlaba a voluntad. Como el 405 no salía de discotecas y la mejor forma de ir a Bananas es en maxitren, yo me fui en moto….. con la gran carga pesada de Lupo, más una generosa mochila que albergaba muchos litros de alcohol y mezcla.
Virtual y Borra vendrían el tren, o en taxi, qué más da. Allí estábamos, en el parking cómo no, finiquitando el smirnoff y dando paso al Royal Swan que por aquel entonces tenían licencia para vender en Mercadona. Como buen finde de fallas, el plátano estaba lleno de mujeres, pueblerinos y borrachos como nosotros. Dentro, ya a tope, la liamos como siempre. Encontramos un objetivo, una tía que nos parecía una Diosa, y perseguíamos a través de las pistas saltando de máquina a pachanga y pista fiesta. Cómo corría la zorra, cuánta baba tiraríamos.

Las fuerzas nos empiezan a fallar y decidimos marcharnos, ya en la moto, organizándonos, aparece la Diosa y oh, surprise, su cara enfurecida se torna amable al ver a la moto y no al piloto. Se acerca y hablamos un ratode cualquier chorrada. Instados por Virtual, la subo en la moto para que le vean éstos el tanga y darle una vuelta por el párking, entre las botellas rotas y los drogados. Volvemos y es el momento de ofrecerle que se venga a casa a bombear, pero no soy yo de ésos. De los inteligentes, digo.
La puta se va, como todas se van, Y Mr rígido se monta la mochila y nos dirigimos a la autovía, pero se enciende la luz de reserva. A mí no me queda dinero, y le pido a Lupo que me de algo. Me estira un sucio billete de 5 Euros y parece que me diga con la mirada” Joder, no tengo nada más suelto, con eso tienes para toda la semana”. Así que aún chufas, nos metemos en la autovía.

No sé por qué pero me enciendo y alguien lo tiene que pagar. Voy a probar hasta dónde empuja este motor, y pobre del que se meta de por medio. Vamos a empezar con los caballitos; salgo al carril izquierdo en segunda a 90 y abro gas. La cabra se levanta y vamos ganando velocidad e inercia hasta casi 200 por hora. No sé si es por el alcohol o qué pero me resulta muy fácil mantener el equlibrio, así que vamos adelantando atónitos coches a 200 por hora cuando despunta el sol, a una puta rueda, a lo largo de kilómetros, hasta que de vez en cuando algún gilipollas se planta ” despacio” por el carril izquierdo y tengo que bajar la rueda para poder ponerme a 10 centímetros de él y coserlo a luces largas y pitidos. Todos, drogados, pegan varios volantazos y se apartan mientras yo agito un puño en el aire y los maldigo dentro de mi casco.

Tras unos cuantos kilómetros de caballitos eternos me aburro, bajo la rueda y pienso en probar cuánto corre el bicho, me siento eufórico, si entrara en lidia ahora con valentino rossi y toda esa caterva de gilipollas, los tiraría de la calzada con una mano miesntras que con la otra pilotaba mi máquina.
Así que empiezo a engranar marchas y la velocidad empieza a multiplicarse. 160, 180, 200, 240, 270… tengo que hacerme más hacia atrás, acoplarme más. Echo el culo hacia atrás y comrpuebo qué es lo que me molesta, allí está lupo tocándome, así que bajo velocidad y le grito y farfullo a través del casco y el aire, y lo voy empujando hacia atrás y empiezo de nuevo. 180, 240, 270, 299, 299, 299, 299. Los coches a los que adelantamos ahora aparecen y desaparecen como moscas que vuelan hacia ti, tengo que dejar más espacio entre ellos y la moto ya que se crea un espacio de aire que nos hace tambalear cada vez que los rebaso. Yo sólo quiero ver un puto 300 en el cuenta. Conscientemente sé que no es posible, que estña limitado a 299, incluso en 5ª, y por mucho que pase de esa velocidad no lo va a marcar.

Ya veo qué es lo que me frena, cuál es la china de mi zapato, el lastre de mi globo. Plano sobre el depósito, veo las manos de lupo en él, y a través de los retrovisores veo su cuerpo chocando contra el viento, haciendo una piedra mi misil.

Como creo que no saltará por su voluntad, trato de hacerlo caerse de la moto, convencido de que una vez que pierda el lastre alcanzaré más velocidad hasta salir de órbita quizás. Así que empiezo a cambinar caballitos con brutales aceleraciones larguísimas que van desplazando a mi carga cada vez más fuera de mi moto, más cerca de mi clímax. Veo cómo sus manos se van resbalando del depósito, oh sí, miro ansioso los retrovisores para ver cuándo su cuerpo sale despedido y se deshace en el asfalto a 300 kilómetros por hora. Ya está sujeto sólo por las puntas de los dedos cuando me aplano más para que le dé más el aire y se vaya antes, pero el hijodeputa consigue avanzar las manos justo cuando se va a despedir y colvemos a empezar. Yo estoy furioso, no puedo deshacerme de él, y tirarlo a codazos sería un delito, así que me introduzco más en mi furia pero no sirve de nada. Cómo aguanta el hijputa, ya podía haber sido el borracho y haberlo perdido en el primer caballito.

Entonces llega nuestra salida y vamos a su casa. Lo dejo y baja de la moto con la ropa compeltamente revuelta, como salido de un tornado. Se quita el casco y me mira con recelo, tambaleándose como alguien que acaba de bajar de una montala rusa, y es cuando vuelve a entrar la reserva. Le hago ver para qué poco han servido sus 5 euros, y aún furioso con él por no haberse caído, me voy para mi casa, no sin antes casi caerme a 15 por hora.

Y por la noche a trabajar.

Saludos,
Kojimasexual