Y éste será su verano

Estábamos en Benidorm, celebrando un vigésimo sexto aniversario -que se dice pronto- tranquilamente, o lo que tranquilamente se puede celebrar algo llevando media licorería y varias sustancias encima. Peinábamos entradas, escondíamos tripas y teníamos historias de hace más de diez años para dar y vender, somos unas carrozas andantes, auténticos festeros de museo.

Ya conocéis el rollo, estar dándole en el apartamento, bajar a los pubs de la playa, al under y a algún desguace quien aguante. El verano está aquí, los Madriles, Inlgleses, holandeses etc también, así que sabes que habrá color y que tu vista y tus instintos van a machacar tu espíritu, vas a estar viendo carne hasta que que cierres los ojos miles de horas después. Con los años uno se regala más, pero también se enfría y se contiene, relegándose al olvido. Dentro de no muchos años podremos contemplar cualquier espectáculo e ignorarlo. Dentro de 4000 años la gente no podrá ni reir ni llorar.

Bueno, pues estando en la playa presenciamos uno de los acontecimientos más hermosos de la existencia humana, vimos cómo una niña se había convertido en mujer. Tan simple y plano como eso. TODO eso. Allí estaba, rodeada de pollos a medio salir del huevo, alguna amiga era de su club también, pero si había un ser que desprendiera energía en Benidrom era ELLA. LLenaba aquel vestido negro corto, cortísimo, con un cuerpo duro y atlético, bronceado. Sus piernas fuertes empujaban el vestido hacia arriba, hacia un culo que el verano pasado jugaba a hacer el chorra con los niños de su edad, este verano ninguna coraza podría esconder toda aquella energía. El pelo rubio, largo, la cara clara y adulta, remataban la jugada. Era sólo una puta más en la playa, pero observándola era fácil darse cuenta de que acaba de eclosionar y desconocía aún sus nuevos poderes.

Este no sería el verano en que más iba a follar, quizás sí el que más se divertiría, pero va a ser el que se dé cuenta de qué fácil es conseguir lo que quiere. De cómo la pelota está en su tejado. Este verano cambiará de amigas, de amigos, de bragas mojadas muchas veces. Sus viejos amigos no tienen nada que hacer, están acabados, han pasado a la historia.

Simplemente escribo esto no sólo porque estoy enfermo, si no porque me acuerdo perfectamente de todo eso, cuando pasó a mi alrededor, hace tantos años ya. De cómo de grandes eran los veranos aquellos, en los que teníamos una peña de 35 personas, una piña vaya, y en cómo se ha ido a la mierda. Unos se fueron con sus condrogotas, otras riñeron, a otras las echaron por guapas, o por putas, otros se pegaron y discutieron. Es obvio que acabaremos solos ¿ Selección natural? A la mierda, pienso vivir 100 años, y cuando tenga 90, joderé con niñas de 18. Si hay una manera de reirse de la vida es ésa.

Pero éste no será mi verano.

0 comments ↓

There are no comments yet...Kick things off by filling out the form below.

Leave a Comment