Sexo en Japón: Furor amarillo
Imperio del Sol Naciente sigue siendo un mundo aparte, aunque la globalización se empeñe en lo contrario. Esta singularidad infesta con toda su riqueza y sofisticación en sus gustos y hábitos sexuales. Para ir más allá de lo superficial, el extranjero tener una actitud abierta y comprensiva, aunque quedarse en lo superficial también es curioso (y excitante). Los nipones están siempre a la cola en las encuestas sobre tiempo libre y frecuencia de coitos anuales. ¿Qué hacen esos salarymen (oficinistas) asfixiados entre el trabajo, las férreas normas sociales y la gélida vida familiar? ¿Y esos jóvenes que sólo se relacionan a través de su ordenador?: fantasear. Y la industria del sexo sale al paso para satisfacer muchas de esas fantasías por un buen puñado de yenes, que al año equivalen a unos 7.400 millones de euros, según las estimaciones de 2007. Esto convertiría al ‘entretenimiento para adultos’ en la segunda industria en la que más dinero se gastan los japoneses, tras los automóviles. Fértil y fascinante creatividad oriental no se limita al cine de acción y al manga, también se aprecia en la variedad extravagancia de sus filias sexuales. Muchas de ellas, como las relacionadas con la prostitución y el sadomaso, tienen profundas raíces culturales, desde los castigos medievales a las novelas de Oniroku Dan y, por supuesto, el machismo aún muy presente. Japón s diferente: la ley obliga a ‘pixelar’ los órganos sexuales en fotos y vídeos de porno duro, pero establece la edad de consentimiento sexual en los 13 años. La misma edad que en España, cierto, aunque allí existe un consentimiento social algo mayor en cuanto a la aparición de menores en vídeos o revistas de evidente carácter erótico.
í sexo en Japón es un tema que rebasa con mucho la extensión de este reportaje. Baste aquí con algunas pistas y una relación ara abrir boca de servicios y locales característicos. Los extranjeros tienen vetados algunos de ellos, porque son difíciles de localizar sin la ayuda de un japonés o porque le prohibirán la entrada, sin más: otro signo de la peculiar idiosincrasia nacional. A la caza del cliente,
Kabukicho, el barrio rojo de Tokio, es quizá la mayor concentración 1038; locales dedicados al sexo del planeta. Hay lugares similares por todo el país, generalmente situados junto a las principales estaciones de tren o al noroeste de las ciudades. En Kabukicho hay todo tipo de locales de ocio, pero el protagonismo se lo llevan los clubes de alterne en todas sus variantes. Los menos ‘exclusivos’ suelen tener gente en la puerta, a veces nigerianos, encargados de cazar dientes V también fichar nuevos ‘talentos’ entre las extranjeras que pasen por delante. La obvia presencia de la yakuza y el carácter noctámbulo dan cierta fama de peligrosos a estos barrios, pero nada comparado tonel centro de cualquier ciudad occidental.
Terekura (telephone club):
muy populares hace unos años, cuentan con una ‘agenda de teléfonos’ de chicas muy jóvenes que buscan ‘novio’ aunque ya tengan, claro. Lo que suelen hacer es, después de un razonable gasto en llamadas por parte del cliente, normalmente de mayor edad, pasara las citas en persona. Ahí se entabla una relación aderezada con regalos por parte de él (el bolso de Louis Vuitton es todo un clásico). Ellas dicen que es su cumpleaños cada dos por tres, hasta el sexo final, o no.
-►Kyabakura (palabra derivada de Cabaret Club): bares de hostess (acompañantes).

El nuevo trabajo para jóvenes niponas
Descubriendo kyabakura
Las chicas hablan y flirtean con los clientes, sin toqueteos ni sexo de por medio, salvo que se ofrezca lo contrario. Afuta es cuando una chica te acompaña fuera del local. Las bebidas no cuestan más que en un club nocturno (desde unos seis euros). Aquí es fácil encontrar europeas del Este, con un envidiable dominio del japonés y, como el resto de sus colegas, un ’saque’ imbatible. Hay muchas variantes de estos clubes, desde los atendidos por chicas en ropa interior (rinjen) a los que permiten magrearse, sin sexo explícito, o los de topless, llamados toppuresu baa o simplemente oppai (tetas). También los hay de acompañantes masculinos para mujeres.
•►Panchira baa:
panchira se dice cuando a una mujer se le ven las bragas, algo más que un fetiche en Japón. Son bares atendidos por estudiantes con faldas minúsculas. Trabajan separadas del cliente por una mesa o una barra transparente.
Love Hotels

Love hotels
Interiorismo perverso. Los hoteles por horas para parejas son una de las curiosidades más famosas de Japón y de las más fáciles de advertir por los turistas, que se los encuentran de narices cuando recorren Shibuya, el barrio de ocio de Tokio, aunque están por toda la ciudad, y por todo el país. No son nada sórdidos, salvo que eso sea lo que estás buscando. En ese caso podrás encontrar incluso hoteles que parecen mazmorras medievales. La discreción está garantizada y se pueden disfrutar por menos de 30 euros por tres o cuatro horas, servicios extras aparte.
-►Kaiten kurabu:
como los kaitensushi, esos restaurantes donde los platos pasan poruña cinta transportadora, pero con japonesas en vez de arroz. Las chicas pueden llegar muy sobadas al cliente sentado al final de la cinta.
•►Pink Salón
Leyenda
(pronunciado p’mku saron): los famosos locales de sexo oral. Los clientes se sientan en reservados (a veces separados por apenas un panel) mientras toman algo y van pasando tantas chicas como esté dispuesto a pagar, a unos 1oo euros. Algunos ofrecen sumata, sexo sin penetración, permitido por la ley.
•►Herusu
(del inglés health): centros de ’salud’ con habitaciones privadas para practicar sumata. Los fasshon herusu (del inglés fashiorí) ofrecen chicas con los más diversos disfraces y los este son supuestos centros de ‘estética’ donde se dan también supues¬tos masajes con, eso sí, final feliz. El precio es similar al de los pink salons.
■►Sopurando
(de soap \and, algo así como jabónlandia): con baños privados donde el aseo y el masaje van seguidos de sexo. El ‘completo’ oscila entre 120 y 600 euros en los más lujosos.
•Hmekura
image club
(imageclub): locales temáticos con habitaciones donde el cliente realiza su fantasía, desde ser detenido por la policía a ligar con una heroína manga o en el ascensor con una oficinista o en el vagón de metro (con decorado de vagón de metro -»i
Yasuji Watanabe, autor de varias de las imágenes de este reportaje y editor de la revista japonesa SM Sniper (WWW.SNIPER.JP/INDEX.PHP), es uno de los nuevos fotógrafos que mejor representan el erotismo japonés. Su último trabajo, recogido en el libro Akai Hana (Ed. Le Lezard Noir) explora el mundo del shibari (literalmente, atar), una variante del bondage dominación con una compleja liturgia. ¿Por qué te interesa el shiborí? Una mujer meticulosamente atada me parece algo muy bello. Al fotografiarla siento como si creara una relación muy profunda con ella, me hace sentir muy satisfecho. ¿Cuál es el simbolismo de las cuerdas y los nudos? Es difícil de explicar con palabras… algo así como un secreto deseo. Las cuerdas y los nudos son como la textura que cubre un deseo inflamado del cuerpo de la mujer, que se muestra más sensual al estaratado. ¿Cómo eliges a tus modelos? Muchas me llaman porque les gusta mi trabajo. Pero yo busco mujeres que tengan un rostro inexpresivo. Mis favoritas son las que tienen rasgos de chico y también añoro aquellas japonesas de aspecto tímido y modesto de antaño. ¿Y cómo preparas tus fotos? Cuando tengo las modelos, esbozo la his¬toria o el tema de la sesión. Para ello necesito vera las chicas en el escenario que haya elegido: viejos hoteles, jardines de té, gran¬des espacios vacíos en medio de la ciudad y cosas así… Eso me lleva unos dos meses hasta que por fin puedo fotografiar. Hay mujeres, y hombres, que pueden sentirse ofendidos por este tipo de imá¬genes… No creo que eso ocurra con gente que lleve una vida realmente independiente, pero es algo que siempre doy por supuesto cuando trabajo. Sería realmente divertido si algunas de esas personas de mente poco abierta mostraran interés en mis fotos.
El sexo se supone, aunque a muchos japoneses les basta con la ‘representación’. No están tan obsesionados con la penetración como en otras culturas. Digamos que sus obsesiones están más repartidas.
•^Deriibarii (del inglés delivery):
servicio a domicilio, disfraces o juguetes incluidos. Se puede contratar por teléfono o a través de muchas páginas web… en japonés. En estas páginas se pueden consultar las fichas de las chicas, con sus fotos, datos y demás, para elegirá conciencia. Para hacerse una idea, en páginas como WWW.CHJ;YOSA/.CO/W O WWW.S-CIRL.TV hay varios ‘ejemplos’.
■*SM Kurabu: de sadomaso, una pasión muy nipona. Algunos están consagrados al asunto, con cuidada decoración. Otros son simples clubes nocturnos que hacen fiestas de este tipo regularmente. Allí puedes encontrar colgado del techo al clásico salaryman, reconocible pese a llevar sólo unos calcetines y estar envuelto en celofán, pasando el rato antes de volver a casa. *Geishas: son la aristocracia no sólo del universo sexual japonés, sino de la misma cultura nacional. Una parte fundamental de su tradición artística (música, danza…) habría desaparecido de no ser por ellas. Pero los nuevos tiempos las han convertido en una especie en peligro de extinción, con el turístico barrio de Gion, en Kioto, como uno de sus últimos refugios. Sus servicios son carísimos y es imposible acceder a ellos si no es de la mano de un cliente ya conocido. Y eso es algo muy difícil para un extranjero.
Cravure idols
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idols
Estrellas en biquini Junto al pomo duro, en Japón arrasan también los contenidos más soft, personificados en las gravure \áo\s. Se trata de encantadoras modelos que, generalmente por su corta estatura, no pueden aspirar a las pasarelas. Su salida profesional es posar en biquiní, uniforme de colegiala o cualquier otro atuendo sugerente. Chicas como Hanai Miri, Maya Koizumi, Nana Kasai y cientos más son auténticas estrellas que se multiplican en DVDs, gruesos álbumes fotográficos que se venden como rosquillas y actos de promoción en centros comerciales, a los que acuden ligeritas de ropa para dejarse fotografiar por sus devotos seguidores. Este fenómeno (recogido en páginas en inglés como WWW.DANHVCHOO.COM) no está exento de polémica, yaque algunas de las chicas apenas superan los 15 años, como Asuka Izumi, Miyuu Kanzaki o -con sólo nueve años- Reí Asamizu. A estas últimas se las conoce como júnior¡áoís o también T-Back júnior ¡áoís, por sus características fotos de espaldas y en tanga.
Enero 26th, 2009 by kojimasexual | No Comments »